La corte de David Bisbal

David Bisbal New Album World Launch

Le han bastado tres años para demostrar que es el mejor. Un equipo formado por una docena de personas, desde su productor en Miami hasta el peluquero que cuida de sus rizos, pasando por su hermano, el “road manager”, hacen posible el fenómeno. “Solo no hubiera logrado nada”, afirma el cantante de “Operación Triunfo”, que recibió el Grammy Latino al Mejor Nuevo Artista tras su gira por Latinoamérica. Es el mismo chico humilde que salió de la Academia, aunque ya ha vendido 1.700.000 copias de su primer disco, y ahora lanza el segundo. Con un “cachet” de 63.000 euros, a la altura de La Oreja de Van Gogh, se avergüenza de tener un Mercedes… Pero piensa comprar un chalé en Miami.

José María Bisbal, 35 años. “Road manager” y asistente personal.
Kike Santander (Miami), 43 años. Productor musical.
Eva Cebrián, 35 años. Codirectora de la Academia de Artistas y corresponsable de “management”.
Juan Ramón Rodríguez, 37 años. Codirector de la Academia y corresponsable de “management”.
Narcís Rebollo, 33 años. Consejero delegado de Vale Music.
Jordi Jané, 39 años. Director de marketing y promoción de Vale Music.

JUAN CARLOS RODRÍGUEZ FOTOGRAFÍAS DE LUIS DAVILLA
Hace casi tres años, Magazine encargó a tres periodistas un intrépido trabajo de campo: recorrer los pueblos, entrar en las casas y rastrear los sueños de Rosa, Bisbal y Bustamante, los finalistas de la primera edición de Operación Triunfo. El reportaje se tituló Viaje a la cuna de las estrellas. A mí me tocó David Bisbal. Pensé: “Ezto e increíble”. Así que aquel viernes, 15 de febrero de 2001, aterricé en Ciudad Bisbal (antes conocida como Almería) dispuesto a indagar en su entorno familiar y artístico. Una vez allí, no tardé en saludar a más de un aspirante a road manager del cantante. Es decir, a gente que soñaba con forrarse a su costa.

La modesta casa familiar estaba situada en la calle de Granada con Cantavieja, en el barrio de Los Ángeles. Para algunos fans, entrar en ella era como pisar por primera vez Graceland, la mansión de Elvis Presley en Memphis: una experiencia mística. “Nosotros somos gente humilde y trabajadora”, me dijo María Ferre, la madre del artista. Encargado del mantenimiento de coches en el Ayuntamiento, su padre me mostró una carta de presentación de los años 60: “Pepe Bisbal, ídolo de las juventudes en el boxeo y en el cante”. Además de haber cantado coplas en Los Jilgueros y Los Canasteros, fue siete veces campeón de España de boxeo en las categorías de peso gallo y pluma. Pero se lamentaba de haber tragado carros y carretas en su camino hacia la fama: “A mi hijo le digo que abra los ojos, que no se deje engañar. Al menos, él está en buenas manos”.

Dejé atrás Ciudad Bisbal con una duda –¿estaría realmente Bisbal en buenas manos?– y un curioso souvenir: una camiseta con la inscripción “Favorito, David Bisbal” que me regalaron en la peluquería De Diego. El propietario estaba organizando fiestas de apoyo a favor del candidato almeriense y afirmaba que sus clientes le pedían el rizo a lo Bisbal. “Nos interesa económicamente, porque así hacemos más permanentes”, concluyó, sin sospechar que los ricitos de oro también causarían sensación en su triunfal gira por Latinoamérica.

Casi tres años después, con motivo del segundo disco del cantante, Bulería, la duda quedaría despejada. En esta ocasión el reportaje (este reportaje) se centraría en el fenómeno Bisbal y el equipo que le rodea: desde su productor hasta su estilista. Es decir, en toda esa gente que había convertido a un concursante de un programa de televisión en una estrella capaz de traspasar fronteras. Primera sorpresa: por consenso familiar, José María Bisbal, hermano mayor del artista, de 35 años, había dejado su cómodo trabajo de administrativo en el hospital Poniente, de El Ejido y, de la noche a la mañana, había empezado a ejercer de road manager y asistente personal. “Para evitar malas compañías, porque la ocasión hace al ladrón”.

“Road manager”. El primogénito de la familia es la persona más crítica y objetiva con David: “Siempre estoy intentando que mejore”, asegura este fan de Manolo García. “Mi función es representarle ante los medios, acompañarle a los hoteles, planificar su agenda, vigilar sus horarios, comidas y descansos para que rinda bien y, si hace falta, comprarle la pasta de dientes en un supermercado”. Sencillo y cercano en el trato, prefiere que el cantante le presente como su road manager, y no como su hermano, “para dar una imagen más profesional”. Viajan siempre juntos, aunque duermen en habitaciones separadas. Cuando el ánimo decae, José María es el psicólogo de cabecera. Lo que más le asombra es la disciplina y autoexigencia de su representado: “Va adquiriendo vocabulario, se ha volcado con el inglés, está leyendo un libro sobre Egipto, no va a ningún sitio sin su ordenador portátil, navega por Internet y habla con sus fans a través de Portalmix…”.

En una sala del Espacio Meteora, en Sevilla, el cantante ensaya la coreografía del videoclip de su primer single, Bulería, que da nombre a su segundo disco. Puro nervio, enseguida se gana a los bailarines sudando la camiseta como el que más. Gabriel Blanco, consejero delegado de la discográfica Vale Music, le acompaña para supervisar la grabación. Cauteloso, me ofrece escuchar la canción. Bulería, bulería/ tan dentro del alma mía/ Es la sangre de la tierra en que nací… El ritmo es contagioso. Suena a Ricky Martin, ¿no? “Pues mal empezamos”, responde desconcertado este directivo de 37 años, que empezó de botones en la multinacional RCA. “Bulería es 100% Bisbal”. Blanco, que está presente en la entrevista por si hace falta echar un capote, supervisa desde la selección del repertorio hasta la elección de escenarios para el videoclip. “En el segundo disco es donde un artista se la juega, y tengo la certeza de que éste va a pegar”, dice.

“¡Qué guapa, tío!”, exclama el cantante al ver la camiseta con la inscripción “Favorito David Bisbal” de la peluquería De Diego.
–El tiempo ha demostrado que usted era un verdadero crack…
–¿Tú crees? Mi éxito ha sido un triunfo colectivo. Solo no hubiera conseguido nada, por eso me gusta nombrar a la gente que me ha apoyado: el equipo de Vale Music, mi manager, mi productor… Y, por supuesto, la prensa, porque sin su apoyo no estaría donde estoy. Mi padre tuvo mala suerte con su manager, ¿sabes?, se aprovecharon de él.

–¿Qué distingue a Bulería de Corazón latino?
–Bulería está más pulido. Hemos tenido más tiempo para prepararlo, y eso se nota. El estilo David Bisbal está más definido, por eso el disco tiene más giros flamencos. A mí me gusta mucho la música latina, pero siento mis raíces andaluzas y me he propuesto mostrarlas con orgullo. En este disco he podido participar mucho más e incluso he compuesto uno de los temas, Desnúdate mujer. Ya estoy deseando subirme al escenario y mezclar repertorios. Ojalá le guste a la gente, madre mía.

–La prestigiosa revista estadounidense Billboard destaca que el efecto de su carrera estriba en que, más que una figura de la tele, es una estrella. ¿Lo es?
–Coño, qué bonito, leche… ¿Una estrella? No sé…

Aznar y Zapatero. En dos horas de animada charla no hay ningún atisbo de divismo en este ciclón de 24 años que, tras la gira de OT, colgó el cartel de “No hay entradas” en 75 conciertos y lleva vendidas 1.700.000 copias de su primer disco, Corazón latino. Un ranking de la consultora Gallup sobre los españoles más populares de 2002 le situaba en el segundo puesto de la lista, entre Aznar y Zapatero, un dato que él atribuye “al cariño de la gente”.

A pesar de haber recibido importantes premios (Grammy Latino al Mejor Nuevo Artista, Premio Ondas, World Music Awards al Mejor Artista Latino) y de haber arrasado en sus ?8 conciertos por Latinoamérica (desde Argentina a México), sigue teniendo los pies en la tierra. Eso sí, tras casi un año fuera de España, mezcla su gracejo andaluz con el spanglish: hace entrevistas face to face (cara a cara); compra sin ser perseguido por los paparazzi en los grandes malls (centros comerciales); disfruta con los meet and greets (encuentros con los fans)… Su ausencia ha contribuido a aumentar el hambre de Bisbal.

En Vale Music lo tienen clarísimo: “Es una estrella a la altura de Alejandro Sanz”. Cuando la compañía se fundó, en ?997, tenía ?2 trabajadores –la mayoría provenía de Max Music, especializada en recopilaciones de música dance– , hoy ronda el centenar. La media de edad de los directivos está en torno a los 32 años y se definen como “una familia de currantes”. Ricitos de oro es la joya de la corona.

Para grabar el primer disco, Blanco contactó con Kike Santander, el afamado productor colombiano afincado en Miami. Premiado con un Grammy Latino en 2002, ha producido a consagrados como Thalía, Jon Secada o Chayanne. “Cuando escuché su versión de Y si fuera ella, de Alejandro Sanz, dije: ‘Yo quiero producir a este muchacho’. Noté afinación, timbre de voz, interpretación. Tras conocerle, supe que había nacido para ser estrella. Tiene actitud, es espontáneo, sincero, carismático, roba el corazón de la gente… En menos de un año ha logrado lo que otros en 10”. Su reto ha sido escoger el repertorio y definir un sonido Bisbal que lo distinguiera de los demás artistas latinos con los que se le ha comparado: Luis Miguel, Christian Castro y Ricky Martin. “Ese reto se ha afianzado en Bulería, donde hemos buscado el equilibrio perfecto entre baladas y canciones rítmicas”.

Tan perfeccionista como su protegido, Kike Santander se ha dedicado especialmente a educar su voz, para lo que le buscó un profesor de canto, José Miguel Velásquez. El productor afirma, “sin ningún temor”, que Bisbal está “a la altura de su ídolo, Luis Miguel”, y que desde Corazón latino a Bulería le ve “más vital y maduro, con ganas de conquistar el mundo”. Los pocos momentos de descanso que han pasado juntos los han destinado “a los pequeños placeres de la vida: pescar en el muelle, jugar con mi perro y ponernos ciegos a banquetes de marisco”.

El secreto del equipo perfecto es que “haya sincronía entre la discográfica, el productor y el artista”. Así lo cree Quique Tejada, 32 años y director artístico de Vale Music. En OT dirigía el repertorio de las galas y, como responsable del proyecto Bisbal, durante un año se encargó de la audición y selección de las canciones que compositores de todo el mundo enviaron a la discográfica. “Si en Corazón latino escuchamos 1.000, en Bulería hemos llegado a las 1.487”. Para Tejada, que trabaja codo con codo con Maite Munt (ladel manager de OT, esto es, responsable de la imagen de Bisbal en su primer disco), su relación con David es “como de hermanos. Paso más tiempo con él que con mi familia. Su energía y positivismo son contagiosos y, si por él fuera, firmaría autógrafos a todo el mundo”. ¿Es un producto prefabricado? “Lo que está prefabricado es la envidia”.

Nuria Monferrez, la realizadora de Rita Clip, cuenta cómo fue el rodaje del videoclip en La Maestranza de Sevilla. “Visualmente, Bulería es una historia a lo Romeo y Julieta que expresa las grandes pasiones del Sur”. A sus 39 años, esta mujer ha dirigido unos ?80 vídeos musicales; entre ellos, 20 de triunfitos. “A David le encanta actuar, da gusto trabajar con él”, dice. De repente, alguien se percata de la presencia de unos paparazzi y se decide cubrir el set de rodaje con una sábana negra. Es inútil, al día siguiente la exclusiva aparecerá en los programas del coure. “Qué putada”, suspira Bisbal tras rodar una escena de acción, y para relajarse entona Campanera, de Joselito.

Rizos, sí; rizos, no. En el primero de sus cuatro cambios de ropa viste pantalones acampanados a la altura de la cadera, camisa de corte flamenco y botas de punta. Marcas Essenzza, Energie e Iceberg. El responsable de su moderno look es Rubén Darío, fotógrafo y estilista venezolano, de 37 años, que contactó con él tras hacer la portada del primer disco de Chenoa, la novia del cantante. “Le luce cualquier cosa que se ponga, como Chayanne o Bunbury”. Su reto, como estilista de un cantante de masas, es “que la calle se fije en Bisbal”. Pero no quiere cambios radicales. “Hay que cuidar que sea moderno, en su rollo latino, pero cercano: que los fans no sientan demasiada distancia”. En la web del cantante se pregunta a los internautas: “¿Crees que Bisbal debería cambiar de look y cortarse los rizos?”. Resultado: 65%, sí; 35%, no. Pero a su peluquero y maquillador Joan Pijoán, de 29 años, no le afectan las estadísticas. “El pelo lo lleva más largo, más surfero, y se le ha aclarado desde la raíz. Pero su rizo natural no se toca: le da vida. Es su seña de identidad. ¿Sabes que en Latinoamérica a los rizos los llaman colochos?”.

El 5 de noviembre de 2002 partió hacia América junto con Dani Molina, director del Departamento de Explotación Internacional de Vale Music; una gira organizada desde Miami por Universal Music. “Él tenía ganas de empezar desde cero, porque en España le venía el camino muy allanado. Y se lo tomó como un reto. Se puso el mono, se arremangó y empezó a trabajar”, explica este ejecutivo de 32 años. Recuerda que al principio hubo momentos de fricción: “A veces, salía encabronado de un programa de televisión porque le parecía cutre o no había condiciones para cantar en directo. De repente, no confiaba en que supiéramos cuidarle. A los cinco meses, cuando comenzamos a adaptarnos a los horarios, las comidas y el plan de trabajo, empezó a respirar”. A pesar de su timidez, incluso se atrevió a actuar –haciendo de sí mismo– en Clase 406, un culebrón mexicano al estilo de Al salir de clase. “Al chaval lo hemos explotado y se ha dejado explotar. El único defecto es su perfeccionismo”.

“En América hemos picado mucha piedra”, añade su hermano y road manager, José María, testigo de los agasajos más inverosímiles: fue recibido por el presidente de Costa Rica, por el primer mandatario de República Dominicana… “Yo te paro la isla para ti”, le dijo la escolta policial camino del palacio presidencial. El festival chileno de Viña del Mar supuso una premaduración; llegó muerto de miedo (tradicionalmente el auditorio expulsa a los invitados que no dan la talla), pero salió entre aplausos y con la popular gaviota de premio. A esta actuación le siguieron los Premios Billboard, la gala de la revista People en español… los Grammy Latinos. Ni en los mejores sueños.

–¿Llegó a conocer a su ídolo Luis Miguel?
–Llegué a estrecharle la mano; no sé si él me conocía. Lo importante es que pude conocerle y felicitarle por su trabajo.
–Supongo que estará usted rodeado de aduladores…
–Pero yo nunca pongo mala cara. Si veo que me doran la píldora, simplemente pienso: “Uh, éste va de otro palo”.
Una llamada interrumpe la charla. “¡Hola Laurita!”. Es Chenoa, su novia cantante. Le llama para decirle que su segundo disco, Soy mujer, ha subido al puesto número 7 de la lista AFYVE (asociación que elabora la lista de los discos más vendidos en España). Ya no ocultan su relación, que parece ir viento en popa. Las revistas de corazón llegaron a decir que estaba embarazada. “Nos reímos mucho”. Tras la grabación de Bulería, se perdieron juntos en una isla durante una semana, “el mejor regalo que me han hecho en mi vida”.
–¿Entra en sus planes formar una familia?
–¿Por qué no? Me encantaría ser padre en el futuro, pero creo que aún no estoy preparado. Ahora prefiero centrarme en mi profesión.
–¿Por lo civil o por la Iglesia?
–A Laura le gusta por la Iglesia. O sea, que será por la Iglesia, ja, ja.
–¿Cuál es su cachet?
–Que te lo diga mi manager. No tengo ni idea…

Juan Ramón Rodríguez y Eva Cebrián, de 37 y 35 años, codirectores de la Academia de Artistas (la escuela de los triunfitos) son los responsables de la oficina de management. Su interconexión con la discográfica y el road manager es total. Buscan patrocinadores y se encargan de montar la gira. Manejan la mercadotecnia y las cuentas. “El cachet del show de Bisbal es de 63.000 euros. Está a la altura de La Oreja de Van Gogh”, explica Juan Ramón, que alaba la capacidad de trabajo del cantante. “En esta faceta le doy un 10. A veces, un artista se pierde porque se acomoda y se desilusiona. Él la mantiene intacta”. “Me encanta montar un espectáculo con alguien al que le gusta tanto girar. Es un animal de escenario”, añade Eva, muy satisfecha de que, a estas alturas, la gira de 2004 ya esté casi cerrada. “En España dará unos 80 conciertos, entre mayo y octubre: desde Las Ventas al Palau Sant Jordi. Actuará en Italia, Francia, Alemania y, quizá, en algún país asiático. En 2005 seguirá por Latinoamérica y Estados Unidos”.

En la etapa OT todo el merchandising Bisbal se agotó: vendía el triple que el resto de sus compañeros. Ahora se lo rifan los grandes patrocinadores. “En tirón comercial está a la altura de Antonio Banderas”, explica el manager. Si en Latinoamérica están negociando con multinacionales, en España hará spots de joyería y relojería. Pero lo más sorprendente será el muñeco David Bisbal, cuyo prototipo está en proceso de diseño y llevará la peca que el artista luce en su mano izquierda.

Frenar la máquina. “Nos preocupa mucho no quemarlo”, reflexiona Narcís Rebollo, que a sus 33 años es consejero delegado de Vale Music, junto a Gabriel Blanco, aunque está más centrado en supervisar tareas de promoción y marketing. “Él nos tiene que decir su límite, porque es una máquina. Somos nosotros quienes le frenamos”. Es consciente de que la fama es un arma de doble filo: “En el día a día los artistas se rodean de mucha gente, sólo escuchan alabanzas y se lo acaban creyendo. En su lugar, otros se creerían dioses. Pero a Bisbal no se le ha subido a la cabeza. Es muy disciplinado, se deja aconsejar y toma sus propias decisiones”.

Tras la grabación del videoclip y las Navidades en familia, Bisbal ha vuelto a ponerse el mono de trabajo. A una semana de la salida de Bulería, el departamento de marketing y promoción, dirigido por Jordi Jané, de 39 años, echa humo. Para comentar el plan de trabajo mensual, David ha llegado en su Mercedes deportivo, uno de los pocos lujos que se concede. “Date el gusto”, tuvieron que animarle en la discográfica. No va de nuevo rico. Ahorrador y enemigo del despilfarro, su hermano se encarga de sus inversiones inmobiliarias (está buscando piso en Almería y chalé en Miami) mientras él se centra en sus clases de inglés y canto.

Hambre de Bisbal… “Todo el mundo le solicita, desde una radio local hasta un equipo ciclista”, asegura un desbordado Jané. “La idea es combinar la promoción en España con algún viaje a América y organizar las firmas de discos y los encuentros con los fans en cada ciudad. Le quieren la hostia, y él quiere demostrarles que ese sentimiento es recíproco”.

–¿Acabará instalándose en Miami, como Alejandro Sanz?
–Hombre, es un centro neurálgico de la música latina, allí está Universal Music… Me facilitaría mucho el trabajo, pero no me iría para toda la vida. La tierra tira más que dos carretas…
–¿Dónde se ve dentro de 20 años?
–Yo quiero durar toda la vida en esto, tenga o no tenga éxito. Me gustaría disfrutar encima de un escenario hasta que me muera. Como Celia Cruz.

El segundo disco de David Bisbal, “Bulería”, sale a la venta el próximo 11 de febrero. Sobre el cantante y su discográfica, en: www.davidbisbal.com; www.valemusic.com

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