EL BLOGUERO MÁS COTILLA | PEREZ HILTON

“Me encantó que Pe reivindicase sus orígenes en los Oscar”

En 2004, un aspirante a actor llamado Mario Lavandeira, nieto de coruñeses, puso en marcha un blog de cotilleos. Rebautizado como Perez Hilton, hoy lidera la lista Forbes de las 25 principales celebridades de Internet. Su web cuenta con seis millones de visitas al mes y cobra unos 12.000 euros por anunciarse en ella.

Por Juan Carlos Rodríguez

 

Kate Moss es una «modelo sin depilar totalmente colgada» y «debería retirarse»; la cantante Avril Lavigne «tiene un brazo anormalmente largo»; Rumor Willis (hija de Bruce Willis y Demi Moore) «tiene los pies feos, pero aún es más repugnante por dentro»… El autor de estas lindezas no es otro que Perez Hilton, un célebre bloguero que, a fuerza de despellejar a los famosos de Hollywood desde su visitadísima web (perezhilton.com), ha acabado convirtiéndose en indiscutible rey del gossip –término anglosajón que define el periodismo de cotilleo–.

Prototipo de mariquita mala, chismoso y despiadado, su influencia en Estados Unidos es tal que, la mismísima Victoria Beckham, objeto de sus dardos, se dejó ver con él nada más desembarcar en Los Ángeles. Para callar a la gran portera de Hollywood, debió de pensar, nada mejor que convertirse en su mariliendre.

Bajo el seudónimo Perez Hilton (remedo latino de la multimillonaria Paris Hilton, su amiga y musa particular) se esconde un tipo histriónico, obeso y con mucha pluma llamado Mario Armando Lavandeira, aunque a excepción de su madre, su hermana y un puñado de amigos, nadie le llama así. Nacido en Miami en 1978, este nieto de coruñeses emigrados a Cuba se enorgullece de sus orígenes latinos y de su desvergonzado spanglish. «Hasta los 16 años no aprendí inglés, pero hablo mejor español que Jennifer López o Jessica Alba», asegura con picardía. En España no conserva ningún familiar, «pero he estado un montón de veces; incluso viví allí seis meses, en 1998, y me encantó», responde vía e-mail.

–¿Conoce a Ana Obregón? ¿Qué opinión tiene de los actores españoles más internacionales, Penélope Cruz y Javier Bardem?
–Nunca he oído hablar de Ana, no tengo una opinión formada sobre Javier y me gusta Pe (ne), ja, ja. ¡Me encantó que reivindicara sus orígenes en los Oscar!

Su humor travieso, descarado y un tanto obsceno, y sobre todo sus escandalosas exclusivas han dado una inmensa notoriedad mediática a este autoproclamado «reina de todos los medios de Los Ángeles». La fanfarronería de Perez Hilton, uno de los gays más influyentes de América (puesto 16, según la revista Out), se sustenta en datos: su web está entre las 10 más vistas de Estados Unidos, con 6 millones de visitas al mes, posición que le permite cobrar cerca de 12.000 euros por un anuncio semanal, y hasta 60.000 por el paquete más caro.

AMADO Y ODIADO. Atraídos por su audiencia millonaria –destacan las mujeres en torno a los 25 años–, entre sus anunciantes hay firmas de moda (Zara incluida), discográficas y productos de belleza. ¿La fórmula de su éxito? «Escribir lo que muchos piensan, pero nadie se atreve a decir». O colgar los vídeos que otros censuran, como aquel del actor Collin Farell en plena faena sexual, o el de Liza Minelli grogui sobre el escenario. Ambos forman parte de su legión de enemigos.

Para alcanzar la fama ha trabajado duro («17 horas diarias, unos 30 posts por jornada»), y eso tiene recompensa: actualmente encabeza la Web Celeb 25 List, la cotizada lista anual de Forbes.com que incluye a las 25 principales celebridades de Internet. «Soy el primer sorprendido por mi éxito; me siento tan afortunado», suspira.

Como su amiga Paris Hilton, él también ha edificado un imperio a su medida: tiene su propio canal de televisión (el VH1 de Los Ángeles), su propio espacio radiofónico (Radio Perez) y su propia línea de ropa, con prendas rosas estilo años 80 que combinan a la perfección con su flequillo multicolor. Por si fuera poco, acaba de publicar el libro Suicidio en la alfombra roja: guía para sobrevivir a las Hilton, una especie de manual para convertirse en estrella.

El libro está dedicado a Britney Spears, a quien, confiesa, debe el éxito de su blog. El proceso de autodestrucción de la ex reina del pop –sus salidas nocturnas a braga quitada, sus cortes de pelo al cero, su internamiento en una clínica de desintoxicación– fue contado en tiempo real en su web, que multiplicó su audiencia de forma estratosférica. La cantante declaró su odio por el bloguero, pero ahora le rinde pleitesía. Tanto que, en su próxima gira, Hilton, embutido en el corsé de la reina de Inglaterra, protagonizará el vídeo que abrirá cada concierto. Eso sí, en la ficción, Spears se venga de su viejo enemigo asestándole un certero tiro de ballesta.

–¿Cuándo comenzó su obsesión por la fama?
–En mi adolescencia, probablemente. Me quedaba absorto ante la tele, soñaba con ser famoso y ganarme la vida como actor.

Huérfano de padre a los 15 años, el azote gallego de Hollywood estudió en un colegio de Miami «muy pijo» gracias a una beca. Alumno empollón, repitió la jugada para acceder a la Universidad de Nueva York, donde cursó interpretación y se licenció con nota. «Siempre creímos que llegaría a ser abogado o médico», recuerda Barbara Lavandeira, su hermana y asistente personal. En lugar de eso, se fue a vaguear a Los Ángeles. Un amigo le recuerda siempre viendo el canal de entretenimiento E! y charlando de temas tan profundos como «el imbécil de Robbie Willians». Ya apuntaba maneras…

Para ganar unos dólares, empezó a colaborar en diversas revistas de tendencia homosexual, hasta que un amigo le sugirió que escribiera un blog. Al cabo de un año, PageSixSixSix fue proclamado «el sitio web más odiado de Hollywood» y demandada por The New York Post, cuya sección de chismes se llama precisamente Page Six. En 2006, cambió a Perezhilton.com, delirante escaparate por el que empezaron a desfilar las niñas descarriadas de Hollywood.

ACOMPLEJADO SIN COMPLEJOS. Cuando detuvieron a la actriz Lindsey Lohan, por ejemplo, él actualizó la noticia en 60 ocasiones, un «parte de guerra» seguido por 8 millones de perezhiltonaditos. Enseguida, su fama de cazafamosos subió como la espuma. «Mis fuentes son variadas: amigos, camareros, tenderos, maquilladores, publicistas… Es una red que procuro cultivar y que crece cada día», confiesa este orondo bufón de dentadura reluciente, ojos de color azul plateado y mofletes acribillados por el acné.

–¿Está contento con su físico?
–No. Y usted, ¿está contento con el suyo?

Una de sus señas de identidad es garabatear sobre las fotos de las celebrities –mediante el rudimentario Paint de Microsoft– dibujitos o comentarios mordaces que los ridiculizan. Así, no tiene inconveniente en dibujarle unas antenitas al alien Suri Cruise (la hija de Tom Cruise) o unas rayas de coca bajo la nariz a Amy Winehouse. Hay famosos a los que saca especialmente de quicio, como a la cantante británica Lily Allen, a quien llamó «vergonzosa vaca». Ella no se quedó atrás: «Lo siento, ya hemos contratado a una amargada, celosa y solitaria Reina». «¿Celoso de quién? De David Beckham, tal vez. En caso de querer ser un jodido británico, preferiría ser Amy Winehouse, que al menos tiene talento», replicó él.

El hacha de guerra sigue en alto. «Soy como Madonna, no me importa si ofendo», sentencia en plan divino. Por cierto, el comentario «no más gafas baratas» que Hilton dedicó a la diva del pop, hizo que «su majestad» cambiara ese modelo por otras carísimas.

Ángel y demonio, la portera global no tiene término medio: ama a Gloria Estefan tanto como detesta a Rumer Willis. Mientras dora la píldora a heroínas como Angelina Jolie, Jennifer López o Dita von Teese, azuza a villanas como Kirsten Dunst o Sienna Miller, ya sea por beber demasiado o por negar su homosexualidad. Él, gay confeso, se regocija desempolvando armarios. Su estrategia de outing pasa por dibujar la palabra cock (polla) sobre la fotografía de cualquier famoso que considere bajo sospecha. «Me gustan las pollas, y a ellos también», responde cuando cuestiono su política…

GAY RESENTIDO. Entre sus víctimas se encuentran el ex cantante de N’Sync Lance Bass y el actor Neil Patrick Harris. Uno de sus últimos sospechosos ha sido el también actor Zac Efron, protagonista de High School Musical, el tipo de hombre con quien se iría a la cama. «Sé que es muy adictivo leer ese tipo de rollos», ha respondido con desenfado el chico Disney: «Obviamente, Perez ha conectado con el gran público y le felicito. Pero si lo peor que puede decir de mí es que soy gay, podré soportarlo».

–¿Necesitamos un árbitro moral que juzgue el comportamiento de los famosos?
–Lo que necesita la gente es risa y entretenimiento, sobre todo en tiempos de crisis, y eso es lo que yo suministro a millones de personas cada día.

«Que Perez Hilton sea una celebridad, invitado a eventos por las celebridades que él siempre criticó, evidencia el signo de los tiempos», opina Agustín Gómez Cascales, redactor jefe de la revista Shangay, orientada al público homosexual. «La fama está tan devaluada que incluso un simple cotilla, que en otros tiempos habría destacado por su falta de rigor y/o de tacto, hoy puede triunfar a base de expandir sus viperinos comentarios», añade.

Entre las razones de su «éxito innegable», además de su mala uva, Gómez Cascales señala su persistencia: fue pionero en lo suyo; quizá, si hubiese arrancado su blog ahora, vista la sobredosis que hay de plum(ill)as parecidas, habría pasado desapercibido». En España no faltan imitadores, como el blog popnografia.com, que en uno de sus post se hace eco del «problema acnéico de Pereza [sic] Hilton».

Más que sus frívolas informaciones, lo que al periodista de Shangay llama la atención de Hilton es «su faceta de marica antigua (lo suyo son las grandes divas y el soñar que todos los tíos buenos de Hollywood son gays) y lo que tiene de avispado cazaexclusivas de última generación». Aunque sus confidentes no siempre aciertan: el año pasado publicó que Fidel Castro había muerto… y el cadáver todavía respira.

El músico Nacho Canut, integrante de Fangoria, solía cotillear en perezhilton.com hasta que descubrió el rostro de su autor. «Que el maricón feo esté todo el día criticando me hizo odiarlo. ¡Mírate tú primero!», le increpa. Quizá con su web se ahorre el psicólogo… Según Gómez Cascales, Perez Hilton «no puede negar que su web le sirve para descargar sus frustraciones y deseos. Porque… ¿alguien duda de que siempre le acomplejó su sobrepeso y que lo que realmente le haría feliz es ser una celebrity por derecho propio?»

–¿Y qué hay de tu vida privada, Hilton?
–No mucho. Sigo sin novio, aunque el año pasado tuve un encuentro sexual. Cuando cumpla 35 quiero ganar lo suficiente como para poder retirarme y adoptar niños, como una Angelina (Jolie) homosexual.

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