Los vinos de Andrés Iniesta

iniesta

1383833982_0No solo es el astro del balón que convirtió a La Roja en la ganadora del Mundial de Sudáfrica. También es el héroe discreto nacido en La Mancha, el futbolista antigaláctico que lejos de invertir en caprichos optó por hacer realidad el sueño que ansiaba su familia desde tiempos inmemoriales: tener su propia bodega. “Beber algo que sale de tu tierra es muy gratificante”, afirma.

El pasado 7 de septiembre, el futbolista Andrés Iniesta (Fuentealbilla, Albacete, 1984) dejó el siguiente mensaje en Twitter, donde tiene más de 7,2 millones de seguidores: “Qué gran escapada en el día libre, la vendimia ha empezado y hoy he podido vivirla. @BodegaIniesta a tope!!!!!”. Apenas un mes después, adelantándose al partido que la Selección jugó en el Alba, y que les dio el billete para Brasil 2014, el centrocampista del Barça comentó en esta misma red social: “¡El día 15 jugamos con la selección en Albacete! Sin duda será muy especial. Mi bodega ha preparado muchas sorpresas!”. El mensaje incluía un enlace a su cuenta de Facebook (donde le siguen 15 millones de fans) para promocionar sus vinos a través de un concurso on line. Se trataba de contestar correctamente a una pregunta (“¿Qué proceso viene después del estrujado-despalillado?”) para optar al premio: vivir la vendimia en primera persona, hacer una visita guiada a la Bodega Iniesta y recibir un lote de vinos. Sin quitar el ojo a la pelota, el cerebro tampoco descuida el business.

Últimamente, la admiración por el héroe que mete goles de reserva como el de Stanford Bridge o el del Mundial de Sudáfrica (dos momentos históricos de felicidad colectiva) se mezcla con la curiosidad sobre los caldos que produce su bodega, inaugurada en 2010 en Fuentealbilla. “Andrés, eres un crack. Gran fórmula marketiniana para llegar a la mayor cantidad de gente posible. Lo importante es aprovechar la magnífica e impoluta imagen que tienes, tanto a nivel personal como profesional, para vender tus vinos. Felicidades a los profesionales que te asesoran, y a ti por dejarte aconsejar”, comentó uno de sus seguidores. “Como el vino sea igual de bueno que Andrés, para pillar una borrachera”, apuntó otro follower.

Lo cierto es que, con apenas tres años en el mercado, y gracias al inestimable gancho mediático del emblemático jugador, los vinos de Bodega Iniesta se están abriendo un hueco en el mercado nacional e internacional. Procedentes de variedades autóctonas (macabeo, bobal, graciano) e internacionales (chardonnay, petit verdot, sauvignnon blanc), se comercializan a través de dos marcas: Corazón Loco y Finca El Carril, ambos de la D.O. Manchuela y con precios entre cinco y 10 euros.

“Los de Corazón Loco son más afrutados y van dirigidos a un público juvenil, mientras que los de Finca El Carril son más complejos, casi siempre con un toque de madera. Ambos resultan sedosos al paladar”, explica el enólogo de la bodega, Juan José Muñoz. Si la producción de 2013 ha alcanzado las 700.000 botellas, el reto es llegar al millón de unidades en año y medio. “La fama de Andrés es fundamental para abrir nuevos mercados. El 75% de nuestra producción se exporta a 20 países. Pero si no llevas un buen vino no puedes seguir vendiendo, y los nuestros están ganando medallas de oro en concursos internacionales como el Bacchus”, señala con orgullo Agustín Lázaro, que, además de ser el gerente de la bodega, es el presidente del Albacete Balompi´é.

UN SUEÑO FAMILIAR. Lejos de ser el capricho de un personaje famoso que invierte en el negocio del vino para ganar en prestigio o glamour, el proyecto rezuma honestidad y tiene fuertes raíces familiares. Cuando nació Andrés Iniesta (excelente cosecha del 84), la viña de su abuelo ya estaba allí. A finales de los 90, con su primer contrato en el Barça, el futbolista compró una parcela junto a aquel terreno de 10 hectáreas ubicado en pleno corazón de La Manchuela, entre las cuencas de los ríos Cabriel y Júcar. Las nuevas tierras formaban parte de la finca que su padre, José Antonio Iniesta, había trabajado como agricultor.

Poco a poco, la familia Iniesta-Luján fue haciéndose con este predio hasta configurar el actual viñedo de 130 hectáreas. Pero llegó un momento en que los vinos “pedían a gritos una bodega”. Al chaval no hubo que insistirle mucho para involucrarle en esta aventura. “Más bien tuvo que convencerme él a mí”, asegura su padre, representante del jugador y propietario de Bodega Iniesta. “Con 16 años Andrés ya era una persona adulta, nunca ha sido caprichosa. Sabía que tener una bodega propia era el sueño de la familia, y quería cumplirlo con nosotros”, añade. Aquel anhelo se materializó en 2010, justo el año en que el crack marcó el gol de Sudáfrica que le dio fama planetaria. En recuerdo de aquel célebre tanto, uno de sus vinos se llama Minuto 116.

La familia Iniesta cultiva las variedades autóctonas, como macabeo, bobal y graciano.La familia Iniesta cultiva las variedades autóctonas, como macabeo, bobal y graciano.

Tras dos citas frustradas por problemas de agenda, el astro manchego accede a recibirnos en su espectacular casa en Esplugues de Llobregat, un municipio limítrofe con Barcelona. Está situada en la exclusiva urbanización Ciudad Diagonal (parecida a La Finca en Madrid), refugio lujoso pero discreto de colegas como Piqué, Dani Álves o Adriano Correia. En el jardín donde tiene lugar la entrevista sobresalen un enorme busto de Buda, un olivo y una casita de colores en la que su hija Valeria, de tres años, juega a ser princesa. Vestido con una sencilla camiseta azul, unos vaqueros y unas zapatillas de deporte, nuestro anfitrión es la viva estampa de la normalidad. Antigaláctico made in La Mancha. Por descontado, fue imposible colocarle una corona de hojas de vid en la cabeza para hacerle un retrato a lo dios Baco. Excentricidades, las justas. Tímido, menudo (1,70 de altura, 65 kilos de peso), como salido de la serie de dibujos animados Oliver y Benji, a primera vista no parece el portavoz más elocuente para promocionar su negocio. Pero, como reza el lema de Corazón Loco, firmado de su puño y letra, “la pasión va por dentro”.

P. ¿Se siente identificado con este eslogan?

R. Sí, resume bastante mi carácter, aunque quizá por fuera la gente no me vea a así. Lo que cuenta es lo que llevas dentro: en este caso, la ilusión de que la uva sea buena, de que el proyecto salga adelante… Esto no es un capricho, es algo vinculado a la tradición vinícola de nuestra familia.

P. Además de enfilar la portería, ¿ahora mira más al cielo, por si la sequía o el granizo le arruinan la cosecha?

R. Sí, me fijo más en las previsiones meteorológicas, y siempre estoy en contacto con mi padre [propietario], con Agustín [gestor] y con Juanjo [enólogo] cuando pronostican mal tiempo. Este año en concreto ha caído bastante granizo por la zona, pero por suerte a mi pueblo no le ha afectado.

P. ¿Cuál es su primer recuerdo asociado al mundo del vino?

R. De crío cogía las tijeras para echar una mano en la recogida. En mi pueblo la gente siempre ha tenido sus viñas, y mi familia era una más.

P. ¿En su casa siempre hubo un tinto de mesa?

R. Desde que tenemos bodega, no falta, pero por tradición siempre ha estado presente. La idea de beber algo que sale de tu tierra es muy gratificante. Yo tengo debilidad por las variedades de uva que mi familia ha cultivado toda la vida: bobal y macabeo.

P. Gracias a su primer contrato en el Barça se pudo ampliar el viñedo familiar. ¿No tuvo la tentación de comprarse un Ferrari?

R. No… A ver, uno toma este tipo de decisiones porque las siente.

P. ¿En el proyecto ha primado el romanticismo o el negocio?

R. Las dos cosas van de la mano. Hay mucho cariño, muchas ganas, mucha ilusión. Pero si una bodega no vende vino, hay que cerrarla. Lo que nos motiva es la convicción de que cada día podemos hacerlo mejor.

El jugador admite que, en el proyecto de su bodega, el romanticismo y el negocio van de la mano.El jugador admite que, en el proyecto de su bodega, el romanticismo y el negocio van de la mano.

P. ¿Qué papel ocupa en la empresa?

R. Yo no soy empresario ni puedo estar en el día a día de la bodega. Mi papel es otro: jugar al fútbol, que es lo que sé hacer. Para este proyecto me he rodeado de un equipo que sabe de esto y tiene mi absoluta confianza.

P. El pasado 7 de septiembre aprovechó el día libre para ir a vendimiar a Fuentealbilla. ¿Cómo vivió esa jornada?

R. Fue el primer día de vendimia, y por tanto tocaba uva blanca. Estuve viendo la recogida, la descarga, charlé con los trabajadores… A mí lo que más me interesa es el proceso de elaboración: es aquí donde se notan las diferencias que convierten cada vino en algo único. Como todo en la vida, cuando pones dedicación y energía, los resultados llegan.

P. ¿Cuántas botellas cayeron tras el España-Georgia que se disputó en el Alba?

R. Ni idea [sonríe]. Pero en casa brindamos con nuestros vinos por el Mundial de Brasil 2014. Y cada componente de la Selección se llevó un estuche de tres botellas de recuerdo, tanto de Corazón Loco como de Finca El Carril.

P. Hábleme de sus vinos. ¿Dan tanto juego como su dueño?

R. Uhmm. Para mí están muy buenos todos, qué voy a decir… Los de Finca El Carril (Blanco y Tinto, Valeria, Hechicero y Minuto 116) son muy nuestros, pertenecen a la finca familiar. Son de media a larga crianza, con cuerpo, perfectos para maridar con carne en una comida de negocios. Por el contrario, Corazón Loco (Blanco, Tinto, Rosado, Dulce Corazón, Selección, Premium y Nature) es nuestra línea más suave y juvenil, para ocasiones más informales: un picoteo, una barbacoa…

P. ¿Cuál es su favorito?

R. El Valeria, un blanco elaborado con uvas escogidas (75% chardonnay y 25% macabeo) y fermentado en barrica. Tengo una conexión especial con él porque está dedicado a mi hija. Lo que me encanta es que llevamos tres años con la bodega y nuestros vinos siguen creciendo. Sabíamos que al principio los probarían por curiosidad, por ser los vinos de Andrés Iniesta. Pero la gente sigue apostando por ellos.

P. ¿Cuál elegiría, por ejemplo, para ver un Madrid-Barça por la tele?

R. Por ejemplo, el blanco de Corazón Loco: es un vino alegre y desenfadado, muy del día a día, para situaciones intensas [sonríe].

Precisamente, en el libro Los vinos de tu vida, la enóloga catalana Maritxell Falgueras dedica el capítulo Para ver el fútbol a este blanco, que recomienda tomar con un poco de pan, jamoncito del bueno y queso curado. “Sírvelo bien fresquito y entrará de maravilla. ¡Especialmente si hay que brindar por la victoria!”. Haciendo un paralelismo con las virtudes que adornan al jugador esta experta define a los vinos de Iniesta como “orgullosos de sus raíces, asequibles, que no aparentan lo que no son, que se expresan de corazón y aspiran a dar mucho juego”. ¿Puede defraudar a los que prueban por el gancho comercial? “No, de hecho tiene una gama de tintos con crianza que han ganado concursos internacionales. Yo misma fui jurado en Bruselas y dieron la talla”, asegura esta respetada Nariz de Oro, cuyo libro está prologado por el futbolista.

P. En el prólogo comenta que “los mejores vinos no son los más caros ni exclusivos sino aquellos que te hacen vivir momentos mágicos, por tener alma”… ¿Cómo el Corazón Loco que descorchó en su boda, a cinco euros la botella?

R. Qué mejor ocasión que el día de mi boda, entre las personas que quiero, para disfrutar de un rosado como este. Sería ilógico que eligiera otro que no fuese el mío; no porque sea mejor o peor, sino porque sentí que el mío era el que tenía que estar.

P. ¿Iniesta es el jugador español con mejor calidad-precio?

R. El precio y calidad lo pone la gente, del mismo modo que a cada persona le gusta un determinado vino. Es cuestión de gustos.

P. Su compañero Leo Messi presta su imagen a los vinos Leo, elaborados en Mendoza (Argentina), pero no son suyos. ¿Es un advenedizo?

R. Cada uno con su imagen hace lo que considera más oportuno, ¿no?

P. ¿Hablan sobre sus vinos, bromean sobre este asunto?

Corazón loco. Tinto 2012. 5,80 euros.

R. La verdad es que no. Con quien sí charlo es con mi amigo Víctor Valdés, que es bastante entendido. Este año le regalé el Selección y me dijo que le había encantado. Hasta me envió una foto catándolo.

P. Mientras bodegas como Casalobos, propiedad de exfutbolistas como Sanchís, Butragueño o Míchel, presentan concurso de acreedores, su bodega crece incluso en plena crisis. ¿No teme que en unos años les ocurra algo parecido?

R. A día de hoy, y teniendo en cuenta que llevamos tres años, la cosa pinta muy bien. Lo que nunca puede faltar es la ilusión y las ganas de superarse. Pero en el futuro nadie garantiza el éxito.

P. ¿Aceptaría a otros futbolistas como socios? A Valdés…

R. Se valoraría la situación, pero no creo que esto vaya a suceder.

P. ¿La emoción que sintió al marcar el gol de Stamford Bridge es comparable a catar el primer Valeria?

R. Ambos fueron momentos de intensa felicidad, detrás de los cuales hubo mucho trabajo. Tanto en el fútbol como en el vino, para conseguir algo hay un proceso, un camino que recorrer…

Iniesta y su equipo suelen comentar que este proyecto parece salido de La Masía, la cantera del Barca, “porque empezó hace 13 años con la plantación de los viñedos, que es lo más importante, y luego, con mucho trabajo, esfuerzo y humildad se fue gestando la bodega que en 2010 se dio a conocer a todo el mundo”. Todo es cuestión de tiqui-taca.

APOYO.

LA CATA A SUS VINOS

La bodega familiar tiene una amplia gama de variedades, desde las autóctonas bobal, graciano y macabeo hasta las internacionales de origen francés, chardonnay, petit verdot, sauvignon blanc… Los Iniesta elaboran casi una quincena de referencias, distribuidas en dos líneas, Corazón Loco, con vinos desenfadados, y Finca El Carril, de crianzas más largas. Destacamos una etiqueta de cada línea.

MINUTO 116 BLANCO 2012. Bodega Iniesta. D.O.: Manchuela. Precio: 7,90 €. Homenaje al instante más glorioso para la historia del fútbol español. Saca partido de las variedades macabeo y moscatel para ofrecer un aspecto brillante y cristalino, aromas de manzana verde, hinojo y flores blancas y un paladar rico en recuerdos frutales.

CORAZÓN LOCO TINTO 2012. Bodega Iniesta. D.O.: Manchuela. Precio: 5,80 €. Tinto joven elaborado a partir de syrah (50%) y tempranillo (50%). De exuberante frescura, presenta un intenso color rojo, ricos aromas de frutos negros sobre un fondo especiado (regaliz y cacao). Amable y persistente.

Más info. Más info: www.bodegainiesta.es

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