Lecciones del mejor gurú de estilo

1359373660_0

Cuando se le pregunta cómo se vendería en un anuncio por palabras, Simon Crompton (Londres, 1981) responde sin dudar: “Curiosidad natural, gusto por el detalle y una sensibilidad natural para distinguir lo bueno de lo excepcional”. Gracias a estas virtudes -y a otras que no declara, como su intuición para los negocios-, este periodista freelance especializado en economía ha convertido su afición por el estilo clásico en un oficio rentable.

Colaborador habitual del Financial Times y de la revista GQ, su blog, Permanent Style (fundado en 2007), tiene unas 230.000 visitas al mes sólo en Reino Unido, y ha sido elegido entre los mejores del mundo por el New York Times. “La mayoría de los hombres odia las tendencias, prefieren ropa que no pase de moda”, proclama desde su respetada bitácora este defensor a ultranza del bespoke (hecho a medida). Su notoriedad como gurú del vestir intemporal le ha llevado a trabajar de consultor para prestigiosas firmas de Savile Row, como Anderson & Sheppard, y a escribir el manual de bolsillo Le Snob: Tailoring (de Hardie Grant Books), donde recoge consejos de sastres consagrados. No obstante, y a pesar de su reconocimiento como blogger, Crompton , casado y con dos hijas, es un tipo práctico que no descuida su principal fuente de ingresos: es editor de la revista Managing Intellectual Property, especializada en patentes y marcas comerciales, con más de 13.000 lectores y una facturación de 4,81 millones de euros. “El 95% de mi tiempo se lo dedico a esta publicación”, reconoce este Gran Gastby de la blogosfera.

Nuestro encuentro tiene lugar en un local british de Madrid, con motivo de una mesa redonda organizada por el Club El Aristócrata, que contó también con la participación del sastre italiano Luca Rubinacci y del zapatero argentino Norman Vilalta. Espigado, de trato exquisito y pulcramente vestido con un traje de lino, es la viva estampa del gentleman inglés.

PREGUNTA. ¿Cómo llega un periodista especializado en finanzas a convertirse en un gurú de la sastrería masculina?

RESPUESTA. El estilo clásico masculino y todo lo relacionado con la confección a medida era mi único hobby. Me gustaba tanto que no paraba de aburrir a todo el mundo con el tema. Hasta que un amigo me animó a escribir un blog. Creo que la popularidad de Permanent Style se debe a que yo juego en casa: frente a bloggers de Estados Unidos que escriben sobre sastrerías londinenses que visitan dos veces al año, yo colaboro estrechamente con sastres de Savile Row como Anderson & Sheppard o Gieves & Hawkes.

P. ¿Conoce España lo suficiente como para poder opinar sobre el estilo de los españoles?

R. Cuando era estudiante, venía a España de mochilero, y últimamente veraneo en Zahara de los Atunes, Barbate, Mallorca… Creo que, en general, el caballero español es muy tradicional. Se fija más en la sastrería inglesa que en la italiana, pero sin llegar a vestir como los ingleses.

P. ¿Qué detalles de estilo nunca le pasan desapercibidos?

R. Enseguida noto si un traje está hecho a medida. Luego, me fijo en los zapatos; no exijo que sean a medida, pero sí me gusta que sean de calidad. ¡El dinero que nos gastamos en ellos es irrisorio! Aunque la mayoría de las cosas suelen empeorar con la edad, un zapato artesano bien cuidado y pulido gana con el paso del tiempo. Los primeros que me hice a medida fueron unos G.J. Cleverley de color marrón que todavía uso hoy en día.

P. Cierre los ojos y descríbame cómo va vestido.

R. (Se concentra durante cinco segundos). Llevo traje de Kent Haste & Lachter, camisa de Turnbull & Asser, corbata de Drake’s, zapatos de G.J. Cleverley, gafas de François Pinton y un reloj Jaeger-LeCoultre. He tardado 10 minutos en vestirme porque llegaba tarde.

P. En tres palabras: ¿qué quiere comunicar con su atuendo?

R. Inglés, claro y divertido.

Varios miembros del Club El AristócrataVarios miembros del Club El Aristócrata

P. Defíname el estilo del perfecto ‘gentleman’ inglés…

R. Elegante, sencillo, nada estridente. El caballero inglés está muy seguro de sí mismo, no le obsesiona su forma de vestir ni necesita expresarse a través de colores llamativos, aunque haya marcas como Paul Smith que se lo permitan. Pero el gentleman inglés ya no es lo que era…

P. ¿Cómo le marcó su paso por el Trinity College? ¿Su gusto por la sastrería clásica está relacionado con este colegio de Oxford?

R. ¡Qué va! (se ríe). Por entonces me daba exactamente igual la ropa. ¡Lo mejor fue conocer allí a mi actual mujer!

P. ¿Qué consejo daría a alguien que quiere hacerse su primer traje a medida?

R. Primero, que se asegure de encontrar un sastre con el que pueda establecer una relación de confianza. Después, que piense detenidamente sobre el estilo que desea, ayudándose de imágenes si eso le ayuda a comunicar lo que quiere. Yo me hice el primero hace unos cuatro años, en la sastrería londinense Graham Browne. Todos sus trajes tienen una buena relación calidad-precio (unos 1.100 €) y destacan por un corte especial llamado Russell Howarth. No obstante, el sastre parisino Cifonelli sigue siendo mi favorito.

P. ¿Dónde radica la importancia del ‘bespoke’?

R. La hechura que se consigue con un traje hecho a medida no se logra con uno de confección industrial, porque está basado en un patrón personalizado y no en medidas estándar. De joven me fijaba mucho en mi abuelo, un empleado del Barclays que se compraba un traje a medida cada cinco años. Si lo cuidas bien, una prenda artesana te puede durar toda la vida, y al final resulta más rentable que una de marca. Hacerse un traje a medida puede ser muy frustrante, pero también muy gratificante. Y, sin duda, para un hombre, es la manera más auténtica de ir de compras.

P. ¿Qué entiende por elegancia?

R. No llamar la atención, pero al mismo tiempo no dejar indiferente. Nadie ha ocupado todavía el trono que dejaron Cary Grant o Gianni Agnelli, aunque famosos como George Clooney tienen un estilo propio.

P. En su manual ‘Le Snob: Tailoring’ no menciona a ningún sastre español. ¿No los conoce o no cree que merezcan estar en su libro?

R. No conocía a ninguno hasta hoy, pero acabo de estar en dos sastrerías (José María Reíllo y Manuel Calvo de Mora) y he salido gratamente sorprendido. La mano de obra es muy estilosa, teniendo en cuenta que son negocios pequeños que apenas tienen contacto con el mundo internacional del bespoke. De Camisería Burgos me gustaron sus tebas; nunca había visto estas chaquetas de caza, y he encargado una.

P. Tendrá que hacer sitio en su repleto armario…

R. Guardo unos 20 trajes (una docena de ellos, aproximadamente, son a medida), un montón de camisas Turnbull & Asser y alrededor de 30 pares de zapatos. No es una gran colección. Vivo en una casa pequeña en Peckham Rye (Londres), y cada vez que me compro algún traje a medida, mi mujer me pide que me desprenda de uno antiguo de confección industrial. Muchos se los acaba quedando mi hermano.

Recibido por el Club El Aristócrata

La conferencia ‘Bespoke: más que una profesión, una pasión’ fue el primer acto oficial del Club Privado El Aristócrata. Al frente está José María López-Galiacho, un albaceteño de 38 años que trabaja como directivo de una multinacional. Licenciado en Derecho, diplomado en Empresariales y con un MBA, es un apasionado del estilo clásico masculino.

Esta afición le condujo a escribir artículos para sus amigos, que fueron la semilla del blog ‘El Aristócrata’. A la vista de su éxito -tuvo más de un millón de lectores en 2012- la editorial Planeta le encargó el libro ‘Manual del perfecto caballero. Normas básicas del buen vestir’, que va por su tercera edición. El club surgió a petición de los comentaristas del blog y de momento está compuesto por 35 miembros, entre los cuales hay aristócratas, empresarios y letrados. “Todos compartimos nuestra pasión por la exquisitez”. Además de coloquios, a lo largo de este año organizarán visitas a reputadas sastrerías de Savile Row (Londres), a zapaterías de Northampton (Reino Unido) y a destilerías de whisky escocesas.

Consejos de gurú

No llevar más de dos tipos de estampado sobre la cintura (es decir, en la corbata, el pañuelo, la camisa y la chaqueta). Combinar los calcetines con los pantalones. Si no van a juego, probar con el rojo y el verde oscuro como primeras alternativas. Elegir camisa azul o blanca según la formalidad del día o del evento. Seleccionar el pañuelo de tal manera que la parte que queda al descubierto aporte un color que no haya en el resto del traje.

More from Juan Carlos Rodríguez

Manuela Romeralo, la sumiller total

Hija de agricultores, no quería vendimiar y estudió Psicología. Manuela Romeralo se...
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *