Javier Goyeneche, fundador de Ecoalf, el defensor de la moda eco

POR JUAN CARLOS RODRÍGUEZ / FOTOGRAFÍA DE ÁLVARO FELGUEROSO

El fundador de Ecoalf conduce un eléctrico, se reconoce activista y lamenta la escasa ambición de la Cumbre del Clima de Madrid. «Quizá lo menos sostenible es la cantidad de aviones que cojo», cuenta el último de los personajes premiados por FS en 2019.

Puede que Greta Thunberg no lo sepa, pero las camisetas que vistieron los 2.000 voluntarios de la pasada Cumbre del Clima de Madrid llevaban la etiqueta Ecoalf, firma española pionera en moda sostenible. Fabricadas con algodón 100% reciclado, estaban estampadas con el lema de la compañía. Because there is no planet B. Incluso Teresa Ribera, la ministra para la Transición Ecológica, lució una de estas prendas. No lo hizo de cara a la galería. En 2017, la política socialista publicó en su Twitter que usa una mochila de viaje de esta misma marca cuya materia prima es el nailon procedente de redes de pesca. Además de uniformar a los voluntarios, Ecoalf participó en varios paneles de la cumbre, encargó una escultura realizada con botellas de plástico para concienciar a los viandantes y organizó un evento en su sede central en el que participaron expertos de Naciones Unidas. Sí, la moda es la segunda industria más contaminante del planeta, pero esta empresa eco nació con la vocación de protegerlo. Gracias a su proyecto Upcycling the Oceans, y con la ayuda de 3.000 pescadores alrededor del mundo, ya ha sacado 500 toneladas de basura del fondo del mar.

Para Javier Goyeneche (Madrid, 29 de mayo de 1970), fundador y presidente de Ecoalf, el hecho de que la COP25 se haya organizado en poco más de un mes «ha sido un milagro». No obstante, se muestra decepcionado por la escasa ambición en los recortes de emisiones. «Desgraciadamente, ha habido grandes potencias que han bloqueado acuerdos, y es una pena. Esto no debería ser una decisión de un país o de otro: proteger el planeta es una necesidad que nos atañe a todos», afirma en su principal tienda madrileña. Aquí se despacha ropa y calzado de cuidado diseño fabricados con botellas de pet, neumáticos, posos de café y demás residuos. «Donde la gente ve basura, nosotros vemos materiales de primera», proclama Goyeneche, que llega a la cita vestido con total look de la marca: una elegante chaqueta modelo Livorno fabricada con botellas de plástico, una camiseta de algodón 100% reciclado («una normal consume unos 2.500 litros de agua, lo que una persona bebe en dos años y medio», asegura) y unas flexibles zapatillas con una suela compuesta por algas. Su semblante refleja cierto cansancio: acaba de inaugurar tienda en Ámsterdam y en unos días volará a Tailandia, donde el proyecto de limpiar los océanos está apoyado por el gobierno de ese país.

Nuestro protagonista, Premio Personaje Fuera de Serie 2019 en la categoría de Moda, es un ejemplo de reciclaje profesional. De espíritu emprendedor, no esperó a terminar su graduación en la European Business School y su máster de marketing en la Universidad de Chicago para empezar a ganarse la vida. Hijo del ingeniero Javier Goyeneche, que fue jinete olímpico y presidente del Comité Olímpico Español, su padre le contagió la pasión por los caballos y pronto empezó a competir en salto. A comienzos de los 90 montó una empresa de fabricación de pines (Locopins) y en 1995, «para seguir compitiendo como jinete», fundó Fun&Basics, una marca de complementos de moda que llegó a tener 70 tiendas propias. Le nombraron Mejor Joven Empresario de Madrid en 2005, pero el negocio murió de éxito tras la crisis de 2007. Lejos de desanimarse, y frustrado por la cantidad de residuos que produce la industria de la moda, en 2013 lanzó Ecoalf, espejo en el que hoy se miran muchas empresas ecosostenibles. Entre sus clientes, desde la Reina Sofía hasta el rapero will.i.am.

PREGUNTA. ¿Se ha planteado fichar a Greta Thunberg como embajadora de la marca?

RESPUESTA. [Risas]. La verdad es que no hemos hecho ningún acercamiento, pero me encantaría conocerla. Si ella quiere vestir prendas de Ecoalf, nosotros felices.

P. ¿Qué opinión tiene sobre ella?

R. Su labor en los últimos años ha sido increíble. Creo que ha dado voz a una nueva generación y ha hecho que mucha gente entienda la gravedad del tema. Ha abierto un movimiento que pueden seguir muchos jóvenes en el mundo.

P. La industria de la moda produce más emisiones de carbono que todos los vuelos y transportes marítimos internacionales juntos. ¿Qué compromiso tiene Ecoalf en la lucha contra el cambio climático?

R. Para empezar, este año no hemos hecho Black Friday. Lanzamos la campaña #RecyclingBlackFriday para denunciar el modelo de comprar y tirar que tanto daño está haciendo al medio ambiente. La sobreproducción está conduciendo a unos stocks de basura brutal que consume muchos recursos naturales del planeta. A día de hoy, si no eres parte de la solución, eres parte del problema.

P. ¿Si compro un plumífero hecho con botellas de plástico estoy contribuyendo a proteger el planeta?

R. Claro, y lo mismo podríamos decir del transporte sostenible; en las ciudades hay que moverse, pero, ¿cómo prefiero moverme? ¿En bicicleta, en coche eléctrico o en un vehículo que poluciona?

P. Por cierto, ¿cómo se ha desplazado hasta aquí?

R. Tengo un coche eléctrico, un BMW i3 que compré hace tres años. Hasta entonces no lo tuve porque no había encontrado un modelo que cumpliera lo que yo estaba buscando. Ahora hay mucha oferta y, como dijo Al Gore en la Cumbre del Clima, se prevé que para 2025 el precio de un coche eléctrico sea similar al de uno de combustión. Al final, no vale con ser sostenible; yo soy el primero que no me voy a comprar una chaqueta si luego no me abriga, me sienta mal, me aprieta y es cara. Las marcas también tenemos que ofrecer productos al consumidor que aúnen funcionalidad y diseño.

P. ¿Con el tiempo se ha convertido en una suerte de empresario/activista?

R. [Risas]. Sí, en Ecoalf somos bastante activistas. Cuanto más te metes en este mundo, más te das cuenta de que hay que reaccionar. Seguir mirando para otro lado sin tener en cuenta a las próximas generaciones es una actitud muy egoísta. A nosotros no nos gusta contarte que hay un problema en el océano, nos gusta ayudarte a resolverlo. Gracias al proyecto Upcycling the Oceans, por ejemplo, hemos sacado 500 toneladas de basura del fondo del mar.

P. No está mal. ¿Cómo surgió esta iniciativa pionera?

R. Un día, mientras hablaba con un pescador sobre cómo reciclar el nailon de las redes de pesca, me dijo: «Javier, tienes que venir a pescar conmigo para que veas la cantidad de basura que se queda atrapada en las redes». Le acompañé y, al volver a Madrid, le di vueltas a la idea de sacar esos residuos del fondo del océano. Para ello debía contar con la ayuda de pescadores de arrastre, que faenan sobre todo en la costa alicantina. Con el apoyo de Nacho Llorca, presidente de la Asociación de la Cofradía de Pescadores de Alicante, convencimos a tres pescadores amigos suyos para que nos dejaran poner un pequeño contenedor en su barco. Actualmente hay 3.000 pescadores involucrados, gracias a los cuales hemos sacado esas 500 toneladas de residuos. En este proyecto contamos con la colaboración de Ecoembes en España. Aparte de reciclar las botellas de plástico sacadas del fondo del mar, también reciclamos otros residuos dándoles una segunda vida. Desde Ecoalf a día de hoy hemos reciclado más de 200 toneladas de botellas de plástico. Y mediante un proceso industrial hemos desarrollado más de 300 tejidos, transformándolos en prendas de primera calidad para nuestros clientes.

P. Le han calificado como «el abanderado español de la moda sostenible». ¿No le crea cierta responsabilidad llevar esa bandera?

R. Mucha. Tienes que intentar ser lo más coherente posible, porque a Ecoalf nos miran con más lupa que a la competencia. Eso te obliga a mejorar, a que nuestra cadena de suministro también sea sostenible, a tomar decisiones difíciles, como dejar de hacer productos rentables porque no reunían las características de sostenibilidad requeridas…

P. ¿Por ejemplo?

R. El forro polar. Está fabricado con fibra partida [que da la sensación de suavidad] y se dice que cuando lo lavas suelta más de 20.000 microfilamentos. Lo dejamos de hacer porque no queríamos limpiar los océanos y a la vez ensuciarlos con esos residuos.

P. Su padre fue presidente del COE. ¿Él hubiera preferido que llegara a jinete olímpico?

R. Al principio no entendía que yo vendiera chapas y bolsos, pero luego fue muy respetuoso con lo que yo quise hacer.

P. A la hora de tomar la decisión de crear una empresa de moda sostenible, ¿primó más su conciencia ecológica o su olfato empresarial?

R. Mucho más la conciencia ecológica, por eso los comienzos fueron tan difíciles. Yo quería llevar Fun&Basics al mundo sostenible, pero era imposible: los bolsos costaban unos 40 euros y si los quería hacer con material reciclado el precio se disparaba. Ecoalf nace con la vocación de crear una marca de moda que fuera realmente sostenible. No queríamos seguir utilizando recursos naturales del planeta, por lo que el reciclaje era una opción. Pero cuando salimos al mercado, en 2010, vimos que no existían tejidos reciclados chulos: el porcentaje de reciclado era muy pequeño y la calidad era regular. De modo que de 2010 a 2013 viajamos por el mundo haciendo alianzas para crear «el Ferrari del reciclado».

P. Cuando empezó a contar su proyecto le miraban con la ceja levantada…

R. Mucha gente pensaba que iba a coger el edredón viejo de la abuela para hacer una mochila. Yo les intentaba transmitir que detrás de este proyecto había mucha tecnología e innovación.

P. ¿Cómo llegan a fabricar tejidos con posos de café, por ejemplo?

R. El café tiene unas propiedades innatas: absorbe olores, se seca rápido… Lo que hacemos es coger el poso húmedo de café, convertirlo en polvo y mezclarlo con el polímero de las botellas de plástico. Por otra parte, reciclamos el algodón sobrante y hacemos una hilatura nueva que ya viene tintada y no necesita agua.

P. ¿Además de ecológica, una prenda debe tener un diseño atractivo?

R. Los tejidos tienen que ser reciclados en un porcentaje mayoritario, pero trabajamos mucho las texturas. Al final, no vas a querer llevar una camiseta reciclada si luego te pica.

P. ¿El consumidor entiende que una chaqueta hecha con botellas cueste 450 euros?

R. Bueno, nuestros básicos cuestan 150 euros. Pero, ¿la gente entiende que un anorak no sostenible cueste 1.500? ¿Por qué pagamos ese precio por un producto que está haciendo daño al planeta y no somos capaces de pagar por uno que lo está limpiando? Esto es como la comida orgánica: claro que hoy en día es más cara, pero también es más sana.

P. Gracias a su compromiso con el medio ambiente, Ecoalf es la primera compañía española en obtener el Certificado B Corp. ¿Qué importancia tiene haber logrado este galardón?

R. Este reconocimiento no indica que estemos entre las mejores compañías del mundo, pero sí entre las mejores compañías para el mundo.

P. ¿Cómo de sostenible es su estilo de vida?

R. Llevo una vida muy normal. Quizá lo menos sostenible es la cantidad de aviones que cojo. Si pudiera dedicar tres meses a cruzar el Atlántico viajaría en velero, pero cuando tienes que ir a Asia cada seis semanas es complicado, ¿no? [Risas].

P. Está casado con Macarena Rey, productora de «Masterchef». ¿Discuten cuando alguno de los dos introduce un envase de plástico en el cubo de basura orgánica?

R. Ehhh… Eso lo tenemos superado.

P. ¿Qué tal lleva la conciliación familiar?

R. Procuro pasar tiempo de calidad con mis hijos [Alfredo, 13 años, y Álvaro, 10 años, el nombre Ecoalf viene inspirado por el nombre de ellos]. Disfruto mucho jugando con ellos al fútbol o al tenis, y practicando esquí en invierno.

P. ¿Sus hijos entienden qué es la moda sostenible?

R. Cuando Alfredo tenía 5 o 6 años y le preguntaban en el colegio a qué se dedicaban sus padres, respondía: «Mi madre trabaja en la tele y mi padre recoge basura». Ahora sabe que además hacemos algo con esa basura.

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