Donante de 100 millones

Elegante. Richard H. Driehaus, 72 años, en el hotel Gran Meliá Fénix de Madrid.
Elegante. Richard H. Driehaus, 72 años, en el hotel Gran Meliá Fénix de Madrid.

Empezó repartiendo periódicos. A los 14 años Richard H. Driehaus ya invertía en Bolsa. Considerado uno de los 50 mayores filántropos de Estados Unidos, la dotación de su premio de arquitectura clásica dobla la del Pritzker.

En la tarjeta de visita de Richard H. Driehaus (Chicago, 27 de julio de 1942) no hay rastro de su profesión. Por el contrario, sobresale el dibujo en relieve de un señorial edificio que representa la sede de su compañía: Driehaus Capital Management, un poderoso fondo de inversión que en la actualidad gestiona unos 11.400 millones de euros. “Lo más interesante no es el cargo que ocupo, sino el logo”, afirma este inversor bursátil metido a mecenas. “Se trata de un edificio diseñado en 1885 por Henry Ives Cobb que adquirí y restauré porque mostraba solidez, atemporalidad y singularidad. La Asociación en Defensa del Patrimonio de Illinois me premió por esta labor de restauración. Curiosamente, la gente que pasa por nuestras oficinas hace fotos del jardín y de las cocheras, pero no de los rascacielos que nos rodean. ¿Por qué? Porque carecen de personalidad”, añade el también propietario del Driehaus Museum de Chicago, un palacete del siglo XIX que alberga una de las mayores colecciones de Tiffany del mundo.

Resulta que míster Driehaus, que fue designado por la revista económica Barron’s como “uno de los 25 financieros más influyentes del siglo XX” y es uno de los 50 filántropos más destacados de EEUU (entre otras aportaciones, ha donado 30 millones de dólares (24.066.737 millones de euros) a su antigua universidad, la Business School DePaul; entrega cuatro millones de dólares (3.208.964 millones de euros) anuales en becas, y apoya múltiples proyectos de restauración del patrimonio artístico), es un activo defensor de la arquitectura clásica frente a la llamada “arquitectura del espectáculo”.

En 2003 estableció para este fin el Premio Richard H. Driehaus de Arquitectura Clásica, cuya dotación (157.000 euros) dobla la del Pritzker. Enamorado del patrimonio histórico español, hace tres años creó el Premio Rafael Manzano –”su obra me cautivó”, afirma sobre el arquitecto gaditano–, que con 50.000 euros es el galardón de arquitectura con mejor dotación económica de nuestro país.

Entrevistamos a nuestro protagonista con motivo de la entrega, en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, de la tercera edición de su premio, que ha recaído en los arquitectos vascos Javier Cenicacelaya e Íñigo Saloña. “Gracias a Dios, en Madrid no se han construido rascacielos en el centro histórico, que interrumpen la línea del cielo y arruinan el sentido de identidad de la ciudad”, responde cuando le pregunto si se siente decepcionado por nuestro skyline. Casualmente, el encuentro coincide con la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. La víspera, un periodista preguntó al arquitecto Frank Gehry, uno de los galardonados, qué pensaba sobre quienes le asocian con la arquitectura del espectáculo, a lo que él respondió con una despectiva peineta. Le enseño la foto a Driehaus y entra al trapo: “Gehry se jacta de ser una persona modesta, pero su arquitectura lo desmiente”.

Un polémico proyecto les ha convertido en insospechados contrincantes. Desde hace cinco años, el célebre autor del Guggenheim de Bilbao intenta levantar el Eisenhower Memorial en Washington, a lo que el filántropo estadounidense se opone frontalmente. “No se ha seguido el proceso habitual para elegir al diseñador. De hecho, la familia del expresidente no apoya el proyecto de Gehry. El mausoleo debe volver a diseñarse”, critica Driehaus, a quien el arquitecto acusa de financiar este movimiento de oposición y de ser “un tipo muy derechista”. Tras soltar una carcajada, se defiende: “¿Entonces cómo se entiende que haya donado tanto dinero al Partido Demócrata?”.

Inversor precoz

Amable, vivaz y realmente simpático, no tiene la soberbia del nuevo rico. “He trabajado duro durante más de 30 años hasta alcanzar el éxito”, afirma. Por curiosidad malsana, al final de la entrevista le pediré que me enseñe el fondo de su billetera Paul Smith de cuero verde: apenas 150 euros. Eso sí, a sus 72 años, va hecho un pincel: traje a medida de Scabal, corbata amarilla de seda, zapatos de Hugo Boss y un antiguo reloj Roger Dubois. Luce una generosa mata de pelo pelirrojo y una blanca dentadura de porcelana.

Hijo de un ingeniero alemán y un ama de casa irlandesa, empezó a ganarse la vida como repartidor de periódicos. “Me pagaban 20 dólares al mes por repartir 110 diarios. Los llevaba en una carretilla de fruta. Gracias a aquella ruta empecé a apreciar la arquitectura del barrio: edificios de estilo Tudor, francés, español…”, recuerda. ¿Qué queda de aquel paperboy? “Sigo siendo ese niño que se busca la vida, que disfruta de ella y que actúa con espontaneidad”, afirma. No sacaba notas brillantes, pero era un crío avispado: “Un día, el profesor nos preguntó cuál era el 3% de 10.000 dólares y todos respondieron menos yo. Intrigado, me insistió y le dije: ‘No me interesa el 3%’. ¡Era demasiado poco para mí, ji, ji, ji!”, cuenta.

Perfeccionista

De premio. Dos trabajos del dúo Javier Cenicacelaya e Íñigo Saloña, ganadores en 2014 del galardón Rafael Manzano, auspiciado por Driehaus. Arriba, vivienda en Galdakao (Vizcaya).

Asegura que no fue la codicia lo que le impulsó a jugar en el parqué: “El dinero da acceso a algunas cosas, pero no da la felicidad. A mí me dio recursos para comprar la casa que mis padres no pudieron permitirse”. De adolescente vivió la frustración de sus progenitores, que no pudieron mudarse del barrio de Brainerd a la casa de sus sueños en el barrio de Bervery. “Yo estaba dispuesto a trabajar tanto como mi padre, pero ganando más que él como ingeniero de una empresa minera. Yo no quería ser médico, no soporto ver sangre; ni abogado, no me gusta que los culpables salgan de la cárcel; ni contable, no quería contar dinero sino ganarlo. Así que me hice inversor de Bolsa”, dice Driehaus, que tiene dos hijas, de 19 y 17 años, y colecciona coches de los años 30 y 40.

Interior del Palacio Foral de la Diputación de Vizcaya.

De su padre, clásico en sus gustos y amante de las cosas bien hechas, heredó su sensibilidad estética. “Yo soy una persona muy visual en colores, texturas, proporciones. Y soy tan perfeccionista que cuando entro en una habitación no me fijo en lo que está bien, sino en lo que falla”. Su mantra es que “todo el mundo merece un buen diseño”, afirma Driehaus, cuya fundación apoya desde proyectos de restauración al periodismo de investigación, aportando hasta el momento unos 100 millones de dólares (80.175.860 millones de euros. Su gusto de dar lo aprendió cuando estudiaba en la escuela de Notre Dame: “Las monjas nos decían que teníamos que ser responsables de nuestras acciones, que la vida es un aprendizaje continuo y que tenía que devolver algo a la sociedad. A mí me hace feliz ganar dinero, pero también donarlo”.

Antes de despedirnos, le pregunto en qué valores se fija para invertir. “Me gustan las empresas asiáticas como VIPShow, y las de salud y tecnología”.

–¿Es España un país atractivo para su dinero? p> –Sí, ahora que lo dice estoy interesado en el mercado inmobiliario español. Tal vez Toledo o Sevilla.

–¿No le echa para atrás el 24% de paro y la publicación diaria de casos de corrupción política?

–Es un riesgo adicional que tiene cualquier inversor, pero los precios están tan bajos… Un riesgo representa también una oportunidad, ji, ji, ji.

El top de los mecenas de EEUU

Bill Gates. Fundador de Microsoft. Donaciones último año: 1.500 millones(*). Donaciones totales: 22.000 millones. Fortuna: 58.100 millones.

Warren Buffet. Presidente de Berkshire Hathaway. Último año: 1.460 millones. Totales: 19.600 millones. Fortuna: 46.100 millones.

George Soros. Presidente de Soros Fund Management. Último año: 600 millones. Totales: 7.850 millones. Fortuna: 15.700 millones.

Mark Zuckerberg. Fundador de Facebook. Último año: 407,5 millones. Totales: 431 millones. Fortuna: 18.300 millones.

Familia Walton. Dueña de los supermercados Walmart. Último año: 339 millones. Totales: 3.612 millones. Fortuna: 113.400 millones.

Eli Broad. Fundador de la constructora KB Home. Último año: 295 millones. Totales: 2.748 millones. Fortuna: 5.400 millones.

Ranking de Forbes (noviembre de 2013). Richard H. Driehaus ocupaba el puesto 38, con 24 millones donados. (*) Datos expresados en euros.

Más información. www.driehausfoundation.org

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