Blanca Suárez: “No voy de chica dura, no es mi carácter”

Vestido de Calvin Klein, 2.700 euros. Collar con cadena y cuerno, 2.200 euros euros; y pendientes, 650 euros; todo de Pomellato 67. Valero Rioja | Estilismo: Iria Ballesta
Vestido de Calvin Klein, 2.700 euros. Collar con cadena y cuerno, 2.200 euros euros; y pendientes, 650 euros; todo de Pomellato 67. Valero Rioja | Estilismo: Iria Ballesta

Desde Álex de la Iglesia a Pedro Almodóvar, todos los que la han dirigido se deshacen en elogios. La actriz despierta pasiones y legiones de seguidores. Posa para Fuera de Serie en su versión rockera.

Blanca Suárez no tiene el carácter de Victoria Abril. No se revuelve como una fiera cuando alguien la provoca. De ella se espera que encaje cualquier pregunta con una dulce sonrisa. Es una chica tranquila que no se altera por nada. Pero aquella entrevista que concedió en 2014 a una periodista viejuna, malencarada y con maneras de gobernanta, se torció desde el principio. “Te diste a conocer en El internado y El barco. Ahora que ya eres famosa, ¿saldrás en series que no den arcadas?”, le soltó a bocajarro. Anonadada, la joven actriz no daba crédito a lo que acababa de escuchar, pero fue contestando al provocador cuestionario de la forma más educada posible. Hasta que, al final del encuentro, acabó perdiendo los estribos cuando la bestia parda que tenía enfrente se atrevió a cuestionar su honorabilidad: “Sigo sin entender por qué Pedro Almodóvar te eligió para salir en La piel que habito y luego en Los amantes pasajeros. ¿A qué sabe el pene de Pedro Almodóvar?”.

Ahora busquen en Google esa repugnante pregunta…, y comprobarán que todo era una enorme broma. Al poco tiempo de repetir con el director manchego, Blanca Suárez (Madrid, 21 de octubre de 1988) sacó a relucir su sentido del humor enFamosos y una vieja, una serie de disparatadas entrevistas emitidas en el canal Top Trending Video. Con ella como gancho, el vídeo se hizo viral. “Sí, todo fue una farsa. Me apetecía reírme de mí misma”, recuerda la famosa intérprete de 27 años, una estrella ascendente que estos días promociona la película Mi panadería en Brooklyn, su primer rodaje fuera de España.

Dirigida por el español Gustavo Ron, la cinta cuenta la historia de Vivien y Chloe, dos hermanas que acaban de heredar la panadería de su tía en Williamsburg, el barrio más hípster de Nueva York. Mientras la primera se siente en la obligación de que nada cambie, la segunda intentará dar un nuevo aire al local. El conflicto es una metáfora de este barrio neoyorquino, en cambio permanente. “Ambas recurren a Daniella, mi personaje, para hacer ese lavado de cara, al tiempo que ella intenta redecorar su propia vida”, resume la actriz, encantada de haber vivido durante un mes y medio en otro país y haber salido airosa de un rodaje completamente en inglés. “Los miembros del equipo español éramos muy poquitos [le acompañan los actores Aitor Luna y Enrique Arce] y nos alojamos en el mismo hotel. Sin querer haces piña: parecíamos los compañeros de piso de la serie Friends“.

P. Y ya que estamos metidos en harina…, ¿de qué masa está hecha Blanca Suárez, qué tipo de levadura le hace crecer?R. Creo que todavía lo estoy descubriendo. Como actriz soy bastante tranquila, detallista y meticulosa, pero no obsesiva. No me fustigo, e intento desconectar cuando llego a casa. Soy muy consciente de que, aunque ésta sea mi pasión, hago mi trabajo. Siempre que puedo intento quitarle importancia. No soy una intensa.

Sin tiempo para saborear su experiencia neoyorquina, nuestra protagonista regresó a Madrid para protagonizar Lo que escondían sus ojos, una miniserie de Telecinco basada en la morbosa historia de Sonsoles de Icaza, marquesa de Llanzol, todavía en posproducción. En esta ocasión tuvo que transformarse en la bella y elegante aristócrata española, musa de Balenciaga, que a mediados del siglo XX escandalizó a la alta sociedad madrileña de la época por su relación extramatrimonial con Serrano Suñer, el cuñadísimo de Franco.

Tras desprenderse de sus ropajes se encerró en El bar, la última película de Álex de la Iglesia, con quien ya trabajó en Mi gran noche. El thriller, en la línea de La comunidad, arranca cuando su personaje, una niña bien, entra en un bareto para cargar la batería de su móvil y se queda atrapada en el local junto a otros parroquianos; “una fauna de lo más variopinta que al verse encerrados sacarán a relucir sus instintos más primarios”, adelanta esta belleza serena antes de posar para las fotos, mientras acaricia a Pistacho, su teckel, todo un fashion victim.

Valero Rioja | Estilismo: Iria Ballesta

Acostumbrada a ofrecer una imagen de veinteañera voluptuosa que aún no ha perdido la inocencia, le ilusiona mostrar el lado más rock y masculino que le sugiere el fotógrafo. La sesión huele a gasolina, a cuero y a tequila. Estamos en una zona árida y calcárea de Rivas Vaciamadrid, al este de la capital, aunque a esta atractiva macarra de vaqueros desgastados y maquillaje corrido te la podrías encontrar reparando su camioneta en una carretera de Arizona. “Yo no voy de chica dura, no es mi carácter”, se disculpa con esa timidez que aún no han conseguido borrar 10 años de carrera. “Pero una de las cosas bonitas de este trabajo es dejar que te transformen”.

La nueva promesa del cine español es arrebatadoramente guapa. Tiene una belleza clásica, fresca y natural que enamora a la cámara. Dicen que su fotogenia recuerda a una Sofía Loren en sus comienzos. Comedida en sus declaraciones, no es fácil sacarle un titular. Por momentos resulta sosilla. Pero, a decir verdad, quien la conoce de cerca bebe los vientos por ella. Desde sus comienzos en El internado en 2007, la serie de Globomedia que la lanzó al estrellato (su papel de estudiante rebelde enganchó desde el principio a los jóvenes de su generación) ha cautivado a la industria del cine, de la televisión y de la publicidad. Consciente de su poder de seducción, la firma de lencería Intimissimi revistió de encaje su carne trémula. Si hasta hace poco sus anuncios en sujetador paraban el tráfico, de cara al verano la veremos enfundada en bañadores de Women’ Secretcomo sirenita cañón. A cargo de sus redes sociales, el 20 de abril colgó la primera foto de la campaña en Instagram, donde tiene 944.000 seguidores. Es fácil pronosticar que muy pronto sobrepasarán el millón.

Eso sí, buscar su nombre en Internet tiene sus riesgos. Según revela un estudio de Intel Security Most Dangerous, Blanca Suárez es, después de Penélope Cruz y Malú, la famosa con más capacidad de infectar ordenadores y otros dispositivos con virus y troyanos. A pesar de su exposición mediática, ella se confiesa muy pudorosa. “La verdad es que me cuesta posar; me cuesta lucirme o sentirme sexy”, afirma la actriz madrileña, cuya pasión por “este juego maravilloso” se remonta a los 7 años. “Al salir de la escuela vi a mis amigos Nacho y Laura divertirse en una clase de teatro infantil y me entró el gusanillo”, recuerda. No dejó de insistir hasta que su madre la apuntó a esa actividad extraescolar. En su primera obra de teatro, La gran muralla, hizo de un loro llamado Kakadú. Formada en la escuela de interpretación Tritón, al principio intentó compaginar sus clases con la carrera de Comunicación Audiovisual, pero a los17 años debutó en el cine con Eskalofrío, de Isidro Ortiz. ¿Cómo imaginar que algún día sería chica almodóvar? Nominada al Goya como Mejor Actriz Revelación por La piel que habito, ella considera que ese título “hay que ganárselo con el tiempo”.

P. Pedro Almodóvar ha declarado que la ve “como una Claudia Cardinale en el esplendor de su carrera, en su época de ‘Il Gatopardo'”. ¿Cómo se siente ante semejante elogio?

R. Ehhh… Pues la verdad es que se me había olvidado, aunque es un piropo maravilloso de alguien a quien yo admiro mucho. Cuando escuchas algo así piensas: “¡Ostras!”. Te da vergüenza bonita. Pero si una se repite a sí misma lo maravillosa que es, acaba perdiendo la perspectiva.

Una fama rápida y mal digerida puede acabar con la carrera de cualquier actor joven. En el caso de Blanca, sus relaciones sentimentales -y posteriores rupturas- con el actor Miguel Ángel Silvestre o el cantante Dani Martín (en la actualidad sale con el actor Joel Bosquet)- la convirtieron en cotizada carne de paparazzi. Y aún hoy no paran de perseguirla. ¿Cómo consigue mantener los pies en el suelo? “Su secreto es dejarse asesorar y rodearse de grandes profesionales”, opina su representante,Paloma Juanes, con una amplia cartera de actores y actrices que incluye desde Juan Diego a Martín Rivas pasando por Julia Martínez Caba. “Nunca impone sus deseos, tiene una gran disciplina y eso la hace crecer y mantenerse en la cresta de la ola. Tiene la cabeza sobre los hombros y es un referente para muchas chicas de su edad”, destaca esta prestigiosa agente.

Valero Rioja | Estilismo: Iria Ballesta

Cuando Álex de la Iglesia terminó el rodaje de Mi gran noche tuvo claro que volvería a trabajar con ella, por más que en esta película, ambientada en un plató de televisión donde se graba la gala de fin de año, ella fuera gafe: “Actúa y se comporta como una estrella, en el sentido positivo, no de alguien pagado de sí mismo”, ha declarado el realizador vasco. “Detrás de la cámara Blanca es paz; delante de la cámara es un torbellino que te desborda y convierte todo lo que toca en CINE”, coincide Gustavo Ron tras dirigirla en Mi panadería en Brooklyn. En momentos delicados del rodaje asegura que siempre la tuvo como aliada. De ella admira, además de sus cualidades como actriz, su paciencia y su entrega en el trabajo. ¿La ve preparada para su asalto a Hollywood, siguiendo la estela de Penélope Cruz, como algunos pronostican? “Son muy distintas. Yo a Blanca la veo más como una Marion Cotillard o una Juliette Binoche, con una carrera mucho más intercalada entre Europa y Hollywood. Creo que aún le quedan papeles importantes por hacer en España, y estoy convencido de que su salto a Hollywood llegará de forma natural y pausada… Al fin y al cabo, ella es así”, concluye Ron.

Tras dirigir a Blanca Suárez en Los nuestros, el telefilm de Telecinco donde se metía en la piel de una experta tiradora de los Boinas Verdes españoles, el director Salvador Calvo también apostó por ella para la miniserie Lo que escondían sus ojos. “Es una curranta, cero diva. En el set parece cohibida, pero le pones una cámara delante y se hace la luz”. Y aunque admira a otras actrices de su generación como Adriana Ugarte, María Valverde o Michelle Jenner, tuvo claro que ella sería la sofisticada y glamurosa marquesa de Llanzol. “Su personaje arranca con 26 años, pero en el último capítulo tiene 35 y realmente te crees que ya es una persona madura y desengañada de la vida”. Anteriormente había encarnado a Isabel de Portugal en la serie histórica de TVE Carlos, Rey Emperador. ¿Impone interpretar a un personaje histórico? “Siempre sientes más presión, pero vestir esos trajes de época ayuda mucho a transformarte”, dice esta amante de la moda, cuyo exitoso blog en la revista Vogue marca tendencia.

¿Estamos ante la gran esperanza del cine español? “Lo cierto es que es una gran actriz, y tiene algo que muy pocas tienen: no desentona en papeles dramáticos y resuelve muy bien los papeles cómicos, generalmente reservados a las intérpretes menos agraciadas. Tiene algo que engancha; es como un imán”, opina Luis Martínez, crítico de cine del diario El Mundo. Su experiencia en televisión y sus escarceos con la publicidad, lejos de restarle credibilidad, parecen apuntalar aún más un estrellato.

P. ¿Qué le angustia de esta vorágine, huracán Suárez?

R. No saber adónde vas a llegar. Si te vas a quedar donde estás, si vas a avanzar mucho más, si vas a retroceder… La incertidumbre del actor, el miedo a que el teléfono deje de sonar, siempre se tiene.

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