AMOR SOBRE EL MEDITERRÁNEO

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Infiltrado en el crucero de los solteros

¿Qué puede pasar si se mezclan en un crucero por el Mediterráneo a 200 solteros y 400 solteras? El experimento «sociológico» resultó una «Sodoma y Gomorra flotante» para unos pocos, y una experiencia divertida para el resto. Un reportero de Magazine se infiltra de «polizón» en el barco del amor, para investigar su lado más humano.

La iluslón de su vida. Rosa Jiménez (en el centro) ultima los detalles para salir a cenar.
La iluslón de su vida. Rosa Jiménez (en el centro) ultima los detalles para salir a cenar.

 

Francisco Puentes, empresario de 29 años, ayuda a Carlos Chinchilla, de 27, a anudarse la corbata.
Francisco Puentes, empresario de 29 años, ayuda a Carlos Chinchilla, de 27, a anudarse la corbata.

 

Estriptis. Todas las noches en la cubierta, junto a la piscina, la fiesta se prolonga hasta las cinco de la mañana. Los más osados sacan su lado exhibicionista.
Estriptis. Todas las noches en la cubierta, junto a la piscina, la fiesta se prolonga hasta las cinco de la mañana. Los más osados sacan su lado exhibicionista.

 

Desinhibidos. La fiesta sube de tono y una pareja “mueve las caderas” al ritmo de la música. La diferencia de edad no es problema a la hora de bailar.
Desinhibidos. La fiesta sube de tono y una pareja “mueve las caderas” al ritmo de la música. La diferencia de edad no es problema a la hora de bailar.

Por Juan Carlos Rodríguez Fotografías de Alberto Cuéllar

 

«¡Súbete al tren del amor. Si no lo haces no encontrarás pareja en toda la semana!». Micrófono en mano, un animador del Monterrey (el barco más «romántico» de la naviera italiana MSC) incita a los pasajeros a bailar la conga. Por desgana o sentido del ridículo, son pocos los que se apuntan. La mayoría prefiere contemplar el espectáculo desde las hamacas, darse un chapuzón en la piscina o relajarse en los dos jacuzzi instalados en la cubierta. Son las 17:00 horas del lunes 4 de septiembre y el «primer crucero exclusivo de solteros» –expedición bautizada como «Solteros a Bordo»– está a punto de zarpar desde el puerto de Barcelona; un periplo de una semana por el Mediterráneo con excursiones programadas a ciudades como Cannes, Florencia, Roma, Palermo, Túnez y Palma de Mallorca. «¿Te imaginas que este crucero cambiara tu vida? Pues eso… depende de ti», se lee en el boletín interno de actividades dirigido a los 600 viajeros desparejados.

La legión de singles (término anglosajón que engloba a las personas sin pareja estable), 200 hombres y 400 mujeres, incluye solteros (20%), separados y divorciados (65%) y viudos (5%) con una edad media de 42 años, según estimaciones «no fidedignas» de la organización. Todos ellos conforman una muestra representativa, tirando a talludita, de los 7,3 millones de impares que actualmente hay en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

En la cola de embarque, un grupo de veinteañeros no puede ocultar su decepción: «Más que un crucero de solteros, esto parece el crucero del Imserso». Algunas pasajeras podrían ser sus abuelas. Desde el principio queda claro que esto no es un casting de Operación Triunfo; sin embargo, aquí también se percibe la ilusión expectante de cualquier aspirante a ganar un concurso. Dado que el embarque se hace lento y tedioso, algunos aprovechan para ir fichando al personal mientras otros –sobre todo los que han llegado solos y aún no conocen a su compañero de camarote– parecen rumiar su propia soledad. El percal parece de rebajas de temporada. De saldo. Cero glamour. O quizá sea un engañoso prejuicio del reportero.

¿Sodoma flotante? En medio del tumulto sobresale un grupo de Alicante ataviado con unas camisetas amarillas en las que se lee la siguiente inscripción: «Somos monitores de sexo». Una auténtica golosina para las cámaras de televisión, que han acudido al puerto para cubrir el morboso acontecimiento. Esa misma tarde, los telediarios (que abrieron con el desembarco masivo de cientos de subsaharianos en las costas canarias; la triste conga del cayuco) se referirán al Monterrey como «el barco del amor». Una clara alusión a la teleserie de comienzos de los 80 llamada The love boat, más conocida en España como Vacaciones en el mar.

Alertados por los SMS de amigos y familiares, algunos pasajeros desconfían del tratamiento informativo ofrecido por los medios. «¡La tele ha dicho que esto es el barco del sexo!», claman. El escandaloso rumor se extiende de proa a popa y, varias millas después, el inocente barquito resulta ser un «Sodoma y Gomorra flotante». Porque a ver… ¿Qué razón impulsa a 600 solteros, todos juntos y revueltos, a apuntarse a un crucero como éste: redecorar su vida o retozar en alta mar llevados por el instinto?

La presencia de un equipo de TV3 que cubrirá el trayecto durante tres días espanta a más de uno. Sin duda, el más preocupado es un hombre casado que se coló de incógnito, y a quien su santa imagina de viaje de negocios. El hecho de que Marc Ostarcevic (el ex de la vedette Norma Duval) y Juanjo Rocamora (ex ganador de la sexta edición del concurso Gran Hermano) formen parte del pasaje también crea cierto recelo. «¿No serán topos de Aquí hay Tomate, verdad?». Ambos viajan en calidad de ganchos publicitarios y otorgarán al crucero cierto aire de reality show.

Quizá por su aspecto de play boy madurito de andares renqueantes, a Marc Ostarcevic le apodaron Marc Osteoporosis, aunque no consta que padezca de los huesos. «Marc accedió a venir por mediación de mi prima María Pineda (modelo y ex novia de Joaquín Cortés), y a Juanjo le invitamos porque nos cedió su bar de Alicante para uno de los encuentros previos al viaje», explica Luis Pineda, director de la web solterosdeviaje.com y organizador del crucero junto a Club Nones y Vía Singular. Las tres empresas lanzaron el anzuelo en la primera Feria del Single de Madrid –celebrada en 2005– «sin dar fechas ni recorrido». Ante el interés suscitado, crearon la marca Solteros a Bordo y alquilaron el Monterrey «por algo menos de 600.000 euros». «Era el barco idóneo para 600 personas: clásico, romántico y con encanto. Pero hace seis meses pensábamos que sería una utopía llenarlo», aseguran. Fabricado hace 54 años, a bordo de este pequeño buque (188 metros de eslora, ocho cubiertas, 288 camarotes, 20.046 toneladas) se firmó el tratado de anexión de Hawai a Estados Unidos.

Muy apreciado por los cruceristas de toda la vida (por detalles clásicos como su barandilla de madera o la posibilidad de pasear por las cubiertas laterales), nunca había acogido a un grupo tan homogéneo y… ¿cachondo?

Alrededor de la «mesa de los deseos», situada frente al restaurante, surgen las primeras risas. Desde la primera noche estará plagada de mensajes escritos en post-it, cada vez más subidos de tono: «Gran novedad en excursiones. Visite torre de Pisa erecta». «Canaria mona, monísima de la muerte, busca pajarito. Abstenerse buitres». «Soy Marc Osteoporosis, te espero en la piscina…». Medio en broma medio en serio, hay quien añade su número de camarote para una posible cita a ciegas. Entre las actividades para integrar al personal también están «el juego del solter@ de oro» (consistente en cazar al espécimen en cuestión), la tertulia «Más Platón y menos Prozac» (filosofía barata bajo las estrellas) o el taller de risoterapia «Ríete como nunca». Y hablando de risas… A un pasajero se le congeló la suya cuando vio que entre el pasaje también iba su ex mujer. Todavía sigue con cara de póquer.

Acostumbrado a una clientela más convencional, el Monterrey tuvo que adaptar los horarios de las cenas y el contenido de animaciones a los noctámbulos singles. Pero los boleros de Los Reyes Paraguayos y un show decididamente casposo provocan la desbandada de los más jóvenes. La marcha nocturna continúa en cubierta, junto a la piscina, hasta las cinco de la madrugada.

Amanece en Cannes, primera parada del recorrido. En lugar de darse un garbeo por la ciudad francesa, José, un divorciado de 38 años, ha preferido tomar un café junto a Marga y Marina, dos amigas andaluzas camino de los 50. Cada cual ha pagado unos 1.000 euros por esta aventura, que incluye camarote compartido y pensión completa. «No me gusta viajar solo, y el crucero era una alternativa para ir con más gente que va por libre», explica José, director de una agencia inmobiliaria. El año pasado estuvo en Praga y se sintió excluido: «Intentaba entablar amistad con parejas con niños, pero me miraban como un bicho raro. En cambio, aquí todo el mundo viene en las mismas condiciones; todo el mundo está abierto a conocer gente… Somos 600 soledades». Tras cinco años como single dice que su madre ya no le pregunta cuándo se casará, «pero mis amigos sí lo hacen. ¡Como si ser soltero fuera un grado inferior!». Ya ni siquiera se defiende. «Además, de ocho parejas que conozco, sólo una está realmente por amor. El resto está por interés y porque no son capaces de vivir solos. La soledad es muy dura, y hay que tener mucha personalidad para sobrellevarla», se justifica.

Bingo a la primera. Sus expectativas coinciden con las de la mayoría: «Diversión, conocer gente interesante y, si surge, surge». En el «barco del amor» nadie reconoce que su objetivo sea encontrar a su media naranja. En el caso de Roberto y Marta, surgió. La pasión entre ellos se desató desde la primera noche. Él es jefe de obra, tiene 37 años y lleva 10 meses divorciado. «Mi matrimonio duró cuatro años, pero se rompió por una falta de acoplamiento», dice Roberto, que casi gana el concurso Míster Monterrey. Ella es médica, tiene 35 y achaca su soltería a un «trabajo estresante» que no le deja poco ocio. Acaban de llegar de las excursiones a Roma y Florencia y, para ellos, el balance del crucero está siendo «positivísimo».

Para sus escarceos sexuales han contado con la complicidad de sus respectivos compañeros de camarote. Un inconveniente que no tuvo Ángel Sanz, quien se alojó en la royal suite individual por 3.760 euros. «Estaba decaído y mi hijo me regaló el viaje», explica este ingeniero de telecomunicaciones de 60 años. «Vine expectante, pero sin necesidad de ninguna mujer, porque estaba sentimentalmente curado. De repente conozco a una chica 20 años más joven, encantadora, increíble… ¡Y por mi madre que me he enamorado en tres días! No hemos parado de hacer el amor desde que nos conocimos, sin ninguna inhibición… Hace muchos años que no sentía nada igual», y en plena euforia, te invita a un cóctel Coco loco.

A medida que van pasando los días, el «barco del amor» parece un «confesionario flotante». En el comedor, en el jacuzzi o en las excursiones, los solteros encuentran momentos de intimidad para contarse sus alegrías y sus penas; sus logros y frustraciones; sus deseos de amar y ser amados. Hay algunos hombres –suelen ser hombres– que, como Joan, un electricista de Menorca, parecen aislados en su propio mundo. Tremendamente solos.

Joan aparenta unos 45 años, tiene pinta de misántropo y un ojo vizco. «Ésta no es mi guerra», se arranca. «De ser por mí, no hubiera venido; me lo regalaron mi hermana y mi sobrino». El típico amargado, prejuzgo. Le pregunto por su estado civil y me cuenta su terrible historia: «Soy viudo. El año pasado mi mujer y mi hija se mataron en un accidente de tráfico. Ayer estuve toda la madrugada en cubierta, solo, mirando la Luna llena. Pensando en que mi hija hubiera cumplido 10 años. Por eso te digo que ésta no es mi guerra. Sé que ni aquí ni en ninguna parte voy a encontrar a mis dos mujeres, porque nadie me las va a devolver». Joan estaba entre los pocos hombres asistentes a un taller sobre crecimiento personal impartido por la kinesóloga y reequilibradora energética Anne Astilleros, que dirige la web atreveteaserfeliz.com. Una de las pruebas consistía en compartir caricias con los ojos cerrados. Él no sintió «nada en especial», pero una señora confesó sentir «pena», porque en su vida apenas la habían acariciado. Mientras tanto, la profesora de baile Inma Domínguez, energética y elegante divorciada de 51 años, enseñaba a mover las caderas. «Lo importante, aquí o en el Tíbet», dice Inma, «es que cada cual venga en su buena compañía».

De fondo suena la sintonía de Vacaciones en el mar: Amor / cuando salga el sol / por el ancho mar, / yo te iré a buscar… Cada vez más pasajeros se animan a bailar la coreografía. Pero a Carlos Chinchilla no hay forma de sacarle del jacuzzi, un estratégico sitio de ligoteo. Extrovertido y pichabrava, este joven de Lloret de Mar, de 27 años, ha tenido cuatro relaciones serias y lleva dos de soltero. «Yo no puedo dar un masaje a una mujer, porque a los cinco minutos ya tengo el pito dentro», confiesa. Para él, «la soltería, si te lo montas bien, puede ser superdivertida». Instalador de aire acondicionado, colgó los estudios a los 16 años y aún vive en casa de sus padres, aunque tiene un piso-picadero. «Es la primera vez que salgo de España; sólo he estado de vacaciones en Navarra», afirma sin complejos. Se apuntó al crucero animado por su amigo Francisco Puentes, que a sus 29 dirige una inmobiliaria y una gestoría.

«Sexo y juerga», eso es lo que a ambos les sugería esta aventura. «La idea era desconectar y hacer el amor sin parar. Pero enseguida vimos que esto era la máquina del tiempo». El caso es que van pasando los días y, mientras su See Pass (tarjeta personal a bordo asociada a la cuenta corriente) echa humo, sus cajas de preservativos siguen intactas. Pese a su juventud, en sus pandillas les consideran «los solteros de oro» porque todos sus amigos están emparejados o casados. ¿Y os habéis preguntado por qué seguís solteros? «Por egoísmo, porque te vuelves exigente», responde Carlos. «Por falta de tiempo», añade su amigo, que no descarta apuntarse a una agencia matrimonial para buscar pareja.

Orgullo «single». Según el estudio Solteros españoles 2005, elaborado por Parship (un servicio de relaciones personales on line), el 79% de los singles reconoce estar buscándola de forma más o menos activa. En cambio, Rosa Jiménez, de 39 años y separada hace 10 –«dejé de quererlo»– no contempla volver a casarse. «Te acomodas, te vuelves exigente, no tienes que dar explicaciones a nadie», dice esta auxiliar administrativa de Antequera (Málaga), que acabó montando una frutería para poder sacar adelante a sus dos hijas. Hacer el crucero era la ilusión de su vida. Y sus expectativas se han cumplido con creces: «Jamás me había sentido tan cómoda entre gente que no conozco». Regresa con una agenda llena de teléfonos y el orgullo de ser single.

A la altura de Palermo, principal puerto de Sicilia, el capitán anuncia que, por culpa de un fallo en la turbina, el barco no podrá hacer escala en Palma de Mallorca. El temple del director de Vía Singular evita un motín a bordo. Al final, se acuerda devolver a cada pasajero el 15% del billete. Después de conversar con la mitad del pasaje, una conclusión va quedando meridianamente clara: cada soltero es un mundo. Una isla por descubrir.

El viaje toca a su fin. Todo el mundo parece más guapo una semana después. Como renovado por dentro y por fuera. Una divorciada de Barcelona recibe una llamada en el móvil. Su amiga exige que le cuente hasta qué punto el crucero ha cambiado su vida, y ella detalla: «¡No me he acostado con nadie, pero me he enamoro de to el barco!». Su frase la podría suscribir el mismísimo Marc Osteoporosis (todo un caballero), que lleva firmados más de 300 autógrafos. Mientras tanto, la primera pareja enamorada que se formó en el vaporetto del amore sigue en una nube. Roberto rompe feliz a llorar durante la cena de gala del capitán. Pero Marta confiesa su temor: «Este crucero tiene algo de Gran Hermano. ¿Y si todo se esfuma cuando regresemos a nuestra vida normal?». Pues eso… depende de ti.

MSC Cruceros. Tel.: 901 308 308 y 91 382 16 60. En la web www.msccruceros.es

Mil planes para los “impares”

Los “singles” constituyen un sector muy goloso para muchas empresas que buscan estrategias cada vez más imaginativas. Así, www.tosingle.com ha alquilado un pueblo rehabilitado donde convivirán 800 solteros una semana. La iniciativa se llama “República Single” y se presentará en el II Salón Single de Madrid (21-22 de octubre). Y Viajes Nuba (www.nuba.net ) ofrece destinos a Groenlandia, Namibia, Vietnam y Laponia para grupos de no más de 10 personas; una de sus joyas es un viaje en una goleta del siglo XIX por la Laponia noruega. Especializada en viajes culturales, Nones (www.nones.com ) propone ir tras los pasos de Juana la Loca o asistir al concierto de Fin de Año de Viena. Compartir experiencias con otras culturas es uno de los objetivos de Tuareg Viatges ( www.tuaregviat-ges.es ), que ofrece desde residir en casa de familias iraníes a viajar en kayak por Alaska. Por otra parte, cada vez hay más empresas dedicadas al “speedating” (citas rápidas entre chicos y chicas solteros), como www.7minutos7.com : se trata de fichar a siete personas y entrevistar a cada una durante siete minutos, tiempo para saber si ha surgido la chispa. “Entre copas con singles” es la propuesta de El Mundo del Single ( elmundodelsingle.com ) para los amantes del vino. También organiza viajes para impares con niños. La revista “Impar” ( www.revistaimpar.com ) oferta cenas poéticas o degustación de cócteles. Single Ocio (singleocio.com) tienta con un “taller de imagen” y cursos de cocina. Para los estresados o los actores frustrados, Vida Singular ( www.vidasingular.com ) ofrece desde talleres de risoterapia hasta participar en el rodaje de la película “El olor de la vida”. Y para los amantes de la navegación, solterosabordo.com ya prepara su segundo crucero de solteros.

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